viernes, 30 de agosto de 2013

HOLLYWOOD - LA ISLA (The Island, 2005) de Michael Bay





¿SOS VOS O SOY YO?


* * *
BUENA




Lincoln Eco-Seis y Jordan Delta-Dos se encuentran entre los cientos de residentes de un complejo cerrado a mediados del siglo XXI. Al igual que todos los habitantes de este entorno cuidadosamente controlado, todo en sus vidas cotidianas está controlado, aparentemente por su propio bien. La única salida –y la esperanza que todos comparten– es ser elegido para ir a "La Isla", el último rincón sin contaminar del mundo tras un desastre ecológico que, según se dice, se cobró las vidas de todos los habitantes del planeta… excepto las de ellos. Lincoln, que últimamente se ve acosado por pesadillas inexplicables, está inquieto y se cuestiona cada vez más las restricciones que le han impuesto a su vida. 

Michael Bay, un nombre muy asociado a Jerry Bruckheimer (pionero de los productores del cine de acción de Hollywood), ya sea en su labor como director o productor resulta siempre muy acertado en sus proyectos: películas que garantizan acción y adrenalina pura, entretenimiento asegurado para los amantes del genero de acción y la ficción. El realizador de "La Roca", "Armaggedon" y "Pearl Harbor" esta vez nos ofrece una buena historia de ciencia ficción con un trasfondo bien polémico como la clonación humana y una trama muy turbia, enredada y con mas de una sospecha sobre sì que el espectador deberá dilucidar.

Por suerte para los cinéfilos del genero de ficción, èste es uno que siempre se las arregla para reinventarse, año a año nos sorprende con buenas películas y “La Isla” en este caso no es la excepción. Según Spielberg (quien ha contribuido notoriamente al gènero con films como "A.I.: Inteligencia Artificial", "Minority Report: Sentencia Previa" o "Guerra de los Mundos") el sci-fi es un terreno que le permite al director desarrollar toda su capacidad creativa y -presupuesto mediante- poner al servicio todos los avances tecnológicos para imaginar un futuro. 

Esta máxima parece haber adoptado Michael Bay, quien no ahorra despliegue y espectacularidad visual para montar una historia con sustento y a la vez plagada de adrenalina, tensión y acción. Siguiendo la línea de films recientes como "El Pago" y "Yo, Robot", "La Isla" propone un mundo futuro cercano donde tras una devastación mundial los seres humanos sobrevivientes son recluidos en una base y solo unos pocos podrán emigrar a una isla para procrear la especie. En realidad la trama se complica bastante mas y esto resulta lo interesante: en su tono oscuro, polémico y maléfico, el director pone el acento y su ojo en un experimentó horripilante que quizás en un tiempo no muy lejano poco tenga de ficción. 

El elenco central en la dupla que componen Ewan McGregor y Scarlett Johansson cumple con solidez, desenvoltura y espontaneidad. A Sean Bean y a Djimon Hounsou les toca, como de costumbre, ser los malos de la película, mientras que Michael Clarke Duncan y Steve Buscemi completan un elenco heterogéneo. Estéticamente, la puesta en escena sobresale por su originalidad y dedicación a los detalles que nutren la historia, destacan los efectos visuales y sonoros, asi como la fotografía resalta colores claros (en acertada metáfora a los aspectos de la trama), aspectos fundamentales en este tipo de films. 

Una vez ambientada la historia, mostrados los personajes y descripto el mundo ficticio en la que estos están inmersos, narrativamente en su estructura el film da un giro de 180 grados. Todo lo que era especulación y misterio comienza a resultar anticipable, la acción se adueña de la pantalla y sin tregua, entre persecuciones, tiroteos, explosiones y derrumbes mantienen al espectador en vilo para la ùltima hora y media de película en una continuación de escenas electrizantes donde se resuelve la trama.

Con menos inventiva que en su planteo inicial y donde las traiciones y las redes de corrupciones decantaràn un final que desenvuelva el misterio, el film se resuelve con mas de alguna obviedad incluso en la conducta de sus personajes, extraños a un mundo desconocido, pero pleno de sobresaltos.  Al tomar el film un aspecto mas real y humano (terrenal, por decirlo de alguna manera) se pierde cierta sutileza construida hasta el momento cayendo en la recurrente, por estos tiempos, mala costumbre de usar películas para hacer propaganda gratuita. Así veremos rastreadores MSN, publicidades de Calvin Klein e indumentaria Puma. No sòlo la clonaciòn es el debate futurista excluyente, parece que tambièn la globalizaciòn, las sociedades de consumo y la oferta visual permanente seràn temas recurrentes en el mundo del mañana.


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jueves, 29 de agosto de 2013

HOLLYWOOD - LA CIUDAD DEL PECADO (Sin City, 2005) de Robert Rodrìguez y otros


   



EL INFIERNO ESTA ENCANTADOR



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MUY BUENA




La historia central se centra en Marv, un matón callejero de toda la vida. Cuando Marv acoge en su casa a una diosa de la belleza llamada Goldie, sólo para conservar su cadáver en la cama, acecha la ciudad para vengarse de la pérdida del único amor que había sentido en su corazón. Otra de las historias es la de Dwight, un investigador privado que se empeña una y otra vez en dejar atrás los problemas a pesar de que no consigue deshacerse de ellos. 

Después de que muera un policía en el casco antiguo de la ciudad, Dwight no se detiene ante nada para proteger a sus amigos entre las damas de la noche. Y finalmente, está la historia de John Hartigan, el último policía honrado de Sin City. Su vida profesional está a punto de terminar. En su último caso trata de salvar a una niña de 11 años de las manos del sádico hijo de un senador.

Esta nueva película de Robert Rodriguez està basado un la novela que desde 1991 tiene formato de comic y autoría de Frank Miller, y su gran salto a la pantalla grande representa un gran esfuerzo personal de la dupla autoral para respetar la fidelidad de la obra. El incomparable aporte de Quentin Tarantino -de quien en el film se notaràn sus influencias- mas un elenco super estelar que hace destacar a varias figuras de primer nivel, son los ingredientes màs valorables del film. 
Sin City versiòn film es un comic, y esta narrado como tal, compuesta de diferentes episodios que tienen a un personaje especifico en el centro del relato. Los hechos criminales se van sucediendo y encuentran conexión en algún punto de esta ciudad del pecado donde -parece- suceden cientos de historias y esta es al menos una màs en donde se cruzan policías y ladrones, prostitutas, políticos corruptos, crímenes, vendettas y traiciones. 

La mixtura parece ser una combinación perfecta, y si bien tiene sus declives narrativos a veces anticipables -otras veces un tanto excesivo o arbitrarios en cuanto a su desarrollo- hay que saber valorar dos aspectos: su adaptación cinematográfica respeta casi la totalidad de los diálogos de la historieta, con lo cual la transición que Rodriguez hizo al cine es destacable; y segundo, es un producto con mejor calidad y cantidad de contenido que lo que el mundo del comic esta acostumbrado a darle al cine, con lo cual es de esperar que el presente film siente las bases para adaptaciones posteriores. La película rescata el verdadero espíritu del pulp fiction y abundara la violencia y el sadismo hasta un punto tal en el que algunos la tildaron de misógina, pero no puede negarse que de parte de Frank Miller hay una profunda admiración y continuación de las grandes obras policiales de los años '40.

Robert Rodriguez comparte la labor de dirección junto a Frank Miller, el autor del comic, y  visualmente el film nos presenta una estética de puro comic, sumamente depurada y estilizada a la manera de Robert Rodriguez, quien controla ciento por ciento los efectos visuales de sus films, es por esto que la puesta en escena es mas que personal y hasta caprichosa en extremo. Veremos entonces como tonos oscuros hacen resaltar el color de la sangre, por ejemplo, haciendo notar seres humanos encarnados en un mundo de fábula que con un aire noir del típico policial negro dan vida a las calles de una ciudad más oscura y tenebrosa que la mismísima ciudad Gótica. 

Aunque el arte de ambos directores no se limita a la fotografía, veremos también una gran apuesta  al maquillaje, al vestuario y a la música. Como director invitado, cabe resaltar, se encuentra nada menos que Quentin Tarantino, socio y amigo de Rodriguez, que se encarga de rodar la escena que Benicio del Toro y Clive Owen comparten dentro de un auto, mientras que el propio Frank Miller protagoniza la escena que junto con Mickey Rourke se rueda en un confesionario.

Por elenco desfilan mas de una docena de intèrpretes de primer nivel: Bruce Willis confirma una vez mas su buen momento actoral con un papel de detective hecho a su medida: sufrido, pasional y heroico. Clive Owen y Benicio del Toro apuestan toda su expresividad y porte físico para sus roles secundarios, mientras se suman al elenco estelar Michael Clark Duncan, Michael Madsen, Carla Gugino, Josh Hartnett, Rosario Dawson, Jessica Alba, Rutger Hauer, Elijah Wood y Mickey Rourke, actor del que vale la pena hacer una mención aparte: últimamente olvidado este resultò casi de forma providencial un rol determinante para resurgir su carrera que llevaba casi una década de ostracismo. 

El intento de Rodriguez de devolverle a Rourke el prestigio perdido y recuerda a su compañero de aventuras Tarantino que se encargara de reencauzar carreras perdidas, como lo hizo con John Travolta para "Tiempos Violentos" y con David Carradine y Daryll Hannah para "Kill Bill".


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miércoles, 28 de agosto de 2013

CINE EUROPEO - LOS RÌOS COLOR PÙRPURA 2, LOS ÀNGELES DE APOCALIPSIS (Les Rivières Pourpres 2 - Les Anges de L'Apocalypse, 2004) de Oliver Dahan



 


 

ÀNGELES Y DEMONIOS


* * 
REGULAR
 




Para Niemans, el hombre que encontraron en un monasterio de Lorena no es una víctima cualquiera. Las marcas exotéricas gravadas a su alrededor y el extraño rito de su sacrificio hacen pensar en algo muy distinto. Cuando Reda -joven capitán de policía- descubre al doble exacto de Cristo casi muerto a la entrada de una iglesia, al principio se cree que ha salvado a un iluminado. Pero, enseguida se va a dar cuenta de que este asunto está relacionado con el de Niemans, que fue su profesor en la academia de policía.

Esta secuela de "Los Ríos de Color Púrpura" esta escrita por Luc Besson (quien se une, nuevamente, con su habitual colaborador Jean Reno) y es la segunda parte de tres historias enmarcadas en el genero policial tradicional francés. Allì, una serie de crímenes conmueve a la ciudad de Paris, el móvil aparente es el factor religioso llevado a su extremo, una pareja de policías se hace cargo de la investigación para encontrar al culpable mientras misticismo, terror, sobrenaturalidad y fanatismo van tejiendo esta red del crimen.

La dirección de Oliver Dahan se encarga de nutrir a la historia de los elementos mas notorios de índole policial, ya sea en un manejo de escenas, en la ambientación propia, en la fotografía que resalta colores y ámbitos oscuros y en la prolongación del suspenso siempre bien llevadas. A pesar de un guión no del todo favorable, el director muestra talento para llevar la historia hasta que se topa con alguna escena de persecución o de tiroteo, donde pierde la esencia y sucumbe ante las tentaciones del típico producto Hollywodense, costoso en efectos especiales, pero barato en cuanto a artística bien lograda. La banda sonora tiene sus altibajos, por momentos esta acertada y por momentos aturde; a tono con las insconsistencias que caracterizan a un film impersonal y demasiado ambicioso.

La calidad narrativa esta bastante por debajo en comparativa a la película original y en cuanto a lo que ofrece en lo referido a la temática policial, teniendo como característica principal la irregularidad, convirtiéndose en una decepción viniendo de una de las mentes mas creativas la Francia post "nouvelle-vague". El inundar el devenir de la historia coon elementos de misticismo y religión no es que lo daña su desarrollo, sino el empecinamiento en incluir en demasía factores truculentos o excesivamente violentos, que pierden sutileza y por ende, pierden el espíritu de un policial autentico.

La secuela de un gran policial que sorprendiera a principios de los 2000, acaba convirtiendo al film en un mas digno representante del gènero de terror, sin contar el desenlace cuya explicación de los hechos involucran una cadena de clisés faltos de credibilidad y correlación, que solo sirven para darle un final feliz a la desafortunada pareja de policías, que es justo decir, están bien retratados.

El elenco lo encabeza Jean Reno, componiendo un papel que se sabe de memoria, como es ese policía rudo y seco que en el fondo tiene un gran sentido del humor. Benoit Magimel suplanta con corrección al Vincent Cassell de la primera película, mientras que el legendario Christopher Lee poco puede hacer con el discontinuo papel que le cae en suerte, apenas hacerlo ver muy malvado y vaya si lo hace bien.


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martes, 27 de agosto de 2013

CINE INDEPENDIENTE - LA BÙSQUEDA (Don't Come Knocking, 2005) de Wim Wenders






  
   MÁS DE UN REENCUENTRO PARA UNA MISMA HISTORIA



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BUENA




Howard Spence, antiguo ídolo, amado por muchas mujeres, ha tenido una vida plena de relaciones agitadas y escándalos. Con más de cincuenta años ya cumplidos, su vida transcurre entre la bebida, las mujeres y el hastío de sí mismo. En la puerta de su casa rodante ha colgado un letrero que dice: "No vengan llamando", que también podría interpretarse como la llamada de socorro de un ser solitario que al final desea ayuda y comprensión. De repente se da cuenta de su vacío interior y emprende una búsqueda de sus raíces y seres queridos.

En el tono de una road movie existencialista que caracterizò a la mencionada "Paris, Texas" o a la reciente "Flores Rotas", "La Búsqueda" se deja ver como un drama entre psicológico y familiar, de tonos reflexivos, con un aire melancólico, de climas pausados y nostálgicos que exploran la búsqueda de la identidad centrado en su personaje principal. A medida que el film avanza en términos narrativos, su protagonista se cuestiona su vida, su profesión y su futuro. Allì emprende un reencuentro con sus valores a medida que busca recomponer la relación con su madre a quien no ve hace décadas, con sus hijos a quienes no viò nunca y con un amor de juventud con el que no logro cerrar una historia. 

Es interesante la manera en que Wenders reflexiona sobre estas cuestiones, dejando una marca de autor visible y disfrutable en su manejo de tiempos, que sin ser una obra maestra consigue sacarlo de la mediocridad que arrastraba desde "Dead Man". A Wenders se lo ve inspirado para expresar por medio de la puesta en escena el lenguaje cinematográfico y el simbolismo que caracteriza a su filmografía. Si bien el impecable guión estuvo en las manos de Shepard, este rechazò el papel principal que fue a parar a Harry Dean Stanton, pero esta vez Shepard además de escribir para Wenders se queda con el protagonismo.

El elenco cuenta con figuras reconocibles que le dan al film, sin dudas, un sostén mas que fuerte. Sam Sherpard compone uno de los personajes mas interesantes de este ùltimo tramo de su carrera, en esta estrella de western devenido en un ser sin rumbo perseguido por su pasado. Jessica Lange compone con entereza, emoción y sensibilidad a su personaje, mientras que es màs que grato ver a la eterna y admirable Eve Marie Saint que hace exquisito cada plano en el que interviene. Tim Roth le aporta excentricidad y algo de patetismo al hombre de ley que compone, mientras que la joven y ascendente Sarah Polley es otra de las caras conocidas de la heterogeneidad de personajes que dan vida a tan singular historia.

Mas allá de la premisa narrativa del film, sobre reencuentros familiares varios, sobre el reencuentro con la identidad perdida, esta historia marca el reencuentro entre el director Wim Wenders y el actor-guionista Sam Shepard. La dupla se habían reunido hace 20 años para la realización de "Paris, Texas", a estas alturas un neoclásico y film de culto para los seguidores de Wenders. Para ambos talentos, el reencuentro les depara quizás no un renacer en sus carreras, pero si un momento interesante que los saque de la reciente monotonía o del olvido de las grandes luces.


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sábado, 24 de agosto de 2013

HOLLYWOOD - SOY LEYENDA (I Am Legend, 2007) de Francis Lawrence


 

 
 
LA ÚLTIMA RESISTENCIA

 

* * 
REGULAR

 
Robert Neville es un brillante científico, pero a pesar de esto no ha podido impedir la expansión de un terrible virus imparable, incurable y creado por el hombre. Neville, de algún modo inmune a este virus, es ahora el último superviviente humano que queda en la ciudad de Nueva York y quizás en el mundo. Durante tres años, Neville ha enviado todos los días mensajes por radio para encontrar otros supervivientes. Pero no está solo. Víctimas mutantes de la plaga –los infectados– merodean en las sombras, vigilando cada uno de los movimientos de Neville, esperando que éste cometa un error fatal. Neville se ve impulsado hacia la única misión que le queda: encontrar la forma de dar marcha atrás a los efectos del virus utilizando su propia sangre inmune. Pero sabe que está en condiciones de inferioridad y que se le acaba el tiempo.
 
Las historias de zombies dentro del enorme abanico que ofrece el cine de terror son un plato más que fuerte a la hora de acaparar audiencias jóvenes. En “Soy Leyenda” estos seres se presentan como la gran amenaza en medio de una humanidad al borde de la extinción. Como punto de partida para una trama, es un panorama convocante y aterrador que en el cada vez mas recurrente cine de ciencia ficción.  Resulta así una propuesta mas cercana a una moda de repetición, y que mejor que Will Smith en el papel de héroe, aquel mismo que salvó al mundo en “Día de la Independencia”, en “Yo Robot” o en “Hombres de Negro”.
 
“Soy Leyenda” tiene su origen en la novela homónima de Richard Matheson un clásico de la literatura de ciencia ficción. No es la primera vez que esta historia es transpuesta a pantalla: fue adaptada al cine en “The Last Man on Heart”, que protagonizó Vincent Price en 1964 y “The Omega Men” de 1971 interpretada por Charlton Heston. Si bien quien haya leído la novela notará que la amenaza eran en ese entonces vampiros, el tópico de los muertos vivos resulta a fines de los ’60 más que paradigmático. No olvidemos que George A. Romero con su “Noche de los Muertos Vivos” fue precursor de este luego transitado sub género, aunque es innegable que el hecho de que los zombies cinematográficos de “Soy Leyenda” presentan una raíz muy fuerte en su origen vampiro, a partir de no poder ver la luz.
 
El nuevo trabajo del director Francis Lawrence, de fallida labor en “Constantine”, retrata a la perfección lo desolador y terrorífico  de una ciudad devastada por un virus que dejó a la humanidad al borde de la extinción. Una Nueva York reconocible en su esencia, pero destruida y post apocalíptica es captada a la perfección mediante una fotografía lúgubre que remite a “Exterminio” de Danny Boyle y que dicha ambientación, sumado a los efectos especiales utilizados es el punto mas sobresaliente de un film que no sabe aprovechar un a priori buen sustento temático.
Correcta en su vigor dramático, el film durante su primera mitad explora espacios narrativos, con un suspenso bien dosificado y un sobrio acercamiento a lo íntimo de su personaje principal, a través del cual conocemos las verdaderas dimensiones de la catástrofe y lo que poco a poco nos va acercando a la tragedia de este hombre solo. Es una lástima que la segunda mitad del film se haya volcado a las conveniencias comerciales de los estudios. Finalmente resulta ser un mero producto de ficción mas, donde lo marco por la obviedad desdibuja artísticamente un interesante acercamiento a lo apocalíptico en función a sus constantes referencias al mundo actual o cercano en lo real.
 
El film se permite mediante la caracterización de su personaje principal, un homenaje a Bob Marley y varias citas cinéfilas entre las que se destaca una edición de colección de “Buenos Muchachos” (Martin Scorsese, 1990) que Robert Neville guarda en su ropero. Aunque en el film existe mas de una auto parodia que tiene mas que ver con esas intervenciones poco acertadas que con el acierto…es un tanto exagerada las referencias a tanques contemporáneos de Hollywood que dan al film un aire mas comercial y marketinero que post-apocalíptico, propio de los tiempos superficiales en que vivimos.
Will Smith, por su parte, se las ingenia para llevar adelante con su solvencia característica a su personaje, un papel muy cargado psicológicamente por las eventualidades que le toca vivir, poniendo el acento el director (mediante primeros planos en el expresivo rostro de Smith) en las reacciones que tiene producto de las vivencias extremas que atraviesa y en las cuales consigue transmitir toda la carga dramática de un film poco homogéneo en cuanto a la tensión que transmite. Aquella que se ve diluida en sus climas por intervenciones que intentan ser graciosas y acaban por ser poco simpáticas.

Volviendo a Smith y su exigente labor personal, el film esta narrado casi como un unipersonal donde el actor no sale de pantalla y puede decirse que lo poco de virtuoso que logra la película es apoyarse en su talento dramático, en el cual reside casi la totalidad del interés que genera en el publico este hombre solitario con la pulsión innata de supervivencia en medio de un panorama tan desesperanzador como cercano en el tiempo.


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HOLLYWOOD - YO, ROBOT (I, Robot, 2004) de Alex Proyas

 


 
 
 
LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS
 
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MUY BUENA


 
Corre el año 2035. Vivimos en completa armonía con robots inteligentes. Cocinan para nosotros, conducen nuestros aviones, cuidan de nuestros hijos y confiamos plenamente en ellos debido a que se rigen por las Tres Leyes de la Robótica que nos protegen de cualquier daño. Inesperadamente un robot se ve implicado en el crimen de un brillante científico y el detective Del Spooner queda a cargo de la investicación, ayudado por la psicologa de robots, Dra. Susan Calvin y un robot programado para tener sentimientos, Sonny. Este trio se verá inmerso en una impactante carrera contra el tiempo, llena de desagradables imprevistos. Su único objetivo será evitar que se lleve a cabo un complot donde los robots dominarán la raza humana.
Alex Proyas ("El Cuervo") concibe con esta película, una de las mejores producciones de ciencia ficción de los últimos tiempos, producciones que se ven favorecidas gracias al avanza contundente de los efectos especiales, pero que rara vez encuentran al guionista indicado, por su creatividad y originalidad para adaptar o crear alguna vieja o nueva historia. De esas historias que tanto abundan "Yo, Robot" es la adaptación de un cuento de Issac Asimov y que es en menor medida lo mejor que ha dado el género desde "Blade Runner" ( adaptación de Philip Dick ) y se convierte junto a "Sentencia Previa" en su indiscutible heredera.
La película sitúa la historia en la ciudad de Chicago en el año 2035 en un mundo donde los humanos dejan a cargo de los robots las tareas cotidianas y mas domesticas, así como también los trabajos mas forzados y la seguridad misma de los humanos. Este circuito perfecto que aparentemente no puede fallar, se ve doblegado al ocurrir un asesinato, nada menos que del creador de este sistema de robots, el caso quedara a cargo de un particular detective de homicidios que descubrirá detrás del aparente asesinato (¿o suicidio?) una trama aun mas profunda y controvertida.
La dirección de la película encuentra su mejor trabajo en la adaptación en pantalla que hace del mencionado cuento, sacando de éste lo mejor. La duración así como la acción, ambientación y movilidad que presenta el film es acertada ya que la atención del espectador se mantiene en todo momento. Para ello, el director respeta el orden de los hechos y es coherente con sus ritmos, poniendo mucho cuidado y atención en una notable fotografía, vestuario, maquillaje, montaje y unos no menos destacables efectos visuales y de sonido dignos de una gran superproducción del género.

El relato es entretenido, contando la historia por momentos en tono de thriller  y por momentos en tono de comic. De esta forma, la adaptación del cuento de ficción en guión cinematográfico narrado presenta una interesante transferencia de expresiones del mundo futurista y ciertos signos vitales del mundo de hoy, todavía vigente en aquellos futuros años, y si bien el relato gira en función a su actor principal, son los robots quienes cobran gran protagonismo. El mundo que se crea alrededor de un nuevo estilo de vida y se proyecta hasta el detalle, cobra una perfecta realización futurista. 
 
El elenco lo encabeza Will Smith, una especie de héroe de ciencia ficción destinado a salvar al mundo del dominio de los robots, brinda una interpretación dramática, creíble y profunda, aunque se permite ciertos pases de comedia, fiel a su estilo. Ausente de un villano genuino -como si lo tuvo "Blade Runner"- el resto del elenco queda a las sombras de los robots, quienes absorben el resto del protagonismo, en un guiño a "2001...", la magnifica obra de Kubrick.
 
 
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miércoles, 21 de agosto de 2013

HOLLYWOOD - HANCOCK (ìdem, 2008) de Peter Berg






SUPERHÈROE COOL

   
* * * 
BUENA
 

Hay héroes, hay superhéroes y luego está Hancock. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo, menos Hancock. Insatisfecho, atormentado, sarcástico e incomprendido, las acciones heroicas y bienintencionadas de Hancock cumplen su objetivo y salvan muchas vidas de los buenos ciudadanos de Los Ángeles.
 
“Hancock” es una mixtura variada y poco definida que podría enmarcarse en el cine de aventuras. Combinación de ciencia ficción y entretenimiento, la historia arranca presentando un contexto social determinado pretendiendo ser una comedia de acción que luego por derivaciones narrativas se dramatiza y se pone seria, para luego jugar livianamente con ambos extremos sin involucrarse mucho y resultando un efectivo pasatiempo exponente del cine comercial que tiene a Smith como interprete abonado. Para Smith no hay un antagonista de peso, los villanos que transitan el film no se destacan en si, ni en lo particular, ni en conjunto (desdibujada aparece Charlize Theron en otra fallida intervención en el cine de acción/ficciòn como lo fue “Aeon Flux”).
 
La amenaza que representan dichos villanos no releva en el personaje de Smith un reto importante. “Hancock” mas que contra villanos lucha contra si mismo. Y si la dimensión de un héroe se mide por las batallas que gana y los villanos que enfrenta, Hancock carece de nivel de competencia, su virtud es reinventarse a si mismo y quizás ahí resida el valor del personaje y su lugar dentro de la historia, y por decantación lo valorable del film. Con mucha cámara en mano, algún recurso sacado de la animación computada y con una estética fotográfica que sigue los pasos de su maestro de oficio Michael Mann (productor del film) Peter Berg ofrece su talento y se muestra como un realizador permeable a este tipo de producciones, pero con escaso margen para algo mas elaborado. 

El súper héroe que Smith da vida en Hancock no es de los tradicionales, es mas bien un anti héroe en medio de una historia con trasfondo (que se develara a medida que transcurra), con mas de un derivativo complejo cuyo sentido no termina de cerrar. Pero mas allá de una narrativa no del todo depurada, lo mas disfrutable del film son (como toda buena película de acción-ficción que se precie) los efectos especiales, acompañados por un acertado trabajo de planos y enfoques variados. 

De Will Smith casi siempre se vieron películas y personajes correctos y simpáticos. Cansado de interpretar héroes que salvan al mundo, de vez en cuando incursiona en alguna comedia y lo hace bien, o en algún drama y resulta premiado con una nominación al Oscar. No es de ignorar semejante versatilidad, Smith es un actor carismático, de gran talento, impronta y magnetismo en la pantalla que se inicio en la comedia, en “El Príncipe de Bel Air” para convertirse en un referente del cine de acción. “Hancock” es otra de esas propuestas a las que Smith aporta sus rendidores recursos al gènero para salvar, nuevamente, a un decadente y apocalìptico mundo.


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sábado, 17 de agosto de 2013

CINE DE AUTOR - MATCH POINT (2005) de Woody Allen // "Pensamientos Incorrectos", Diario La Nación // por Rolando Hanglin (v.2)



FILOSOFÍA DE LA CULPA EN WOODY ALLEN




Sin duda, Allen "Pajarito" Konigsberg es el intérprete mayor de la vida contemporánea. Por ello, cada una de sus películas (que son a la vez una novela, un ensayo y una obra de teatro) despierta alegrías, furores y desilusiones ficticias. En efecto, es muy común leer de algún crítico afligido: "Woody Allen ya no es el mismo...Su última película me ha decepcionado".
Tal vez por un desorden mental, los fanáticos de Allen no advertimos ninguna decadencia. Más aún: somos capaces de ver sus películas hasta diez o veinte veces, y cada uno de esos encuentros con el genio nos depara algo nuevo.


Somos capaces de ver sus películas hasta diez o veinte veces, y cada uno de esos encuentros con el genio nos depara algo nuevo.
Ha sucedido, por ejemplo, que el cable repitió en estos días la multipremiada Match Point, con Jonathan Rhys Meyers y Scarlet Johansson. Algunos cronistas la han considerado "la mejor creación de Allen en 20 años", y muchos la consagran como modelo perfecto de narración cinematográfica, fusionando la comedia, el suspenso, el crimen, la intriga, el fresco costumbrista, la tragedia sangrienta y otras formas del arte. Siempre fiel a su estilo, Allen no muestra -tampoco acá- un desnudo, ni un cadáver, ni una gota de sangre.

En definitiva: ¿Cuál es la historia? Se trata de un jugador de tenis, interpretado por Jonathan Rhys Meyers, de origen irlandés y muy parecido a otros tenistas que hemos conocido. Es decir: una vez que no han llegado a la final de Wimbledon o Roland Garros, e incluso ajenos a la nómina de su propio país para la Copa Davis, estos deportistas deben bajar a la tierra y ganarse la vida como cualquier persona, sin fortuna ni título profesional. Una variante: entrenador o coach de otros jugadores, más jóvenes. Otra: profesor o instructor de tenis, para señores, señoras, señoritas, adolescentes y niños. En un club, en una playa, en un centro turístico, en un barrio de casas.

Esta última es la carrera que elige Jonathan. En un golpe de suerte, el irlandés es convocado por un club inglés de alto nivel. Instalado en Londres y peloteando con sus nuevos alumnos, el profe conoce a un joven del círculo de los millonarios ingleses, que le presenta a su familia y sus amistades. Así conoce a la que será su esposa y también a la que será su amante, una actriz de teatro, americana ella, que no es otra que Scarlett Johansson.

Subrayemos que en este film, también conocido como La provocación 2005, estrenado en el Festival de Cannes la Johansson era más fresca y delgada que ahora. Irresistible.
Jonathan (imaginemos a un tenista retirado de 32 años) se casa con una joven y afable heredera, pero inicia a la vez un amorío clandestino con Scarlett. El suegro de nuestro héroe es un poderoso banquero, que le obsequia una gerencia en la sucursal más lujosa y un departamento sobre el Támesis, un auto fabuloso y demás. Todos esperan que la recién casada quede encinta, pero esto no sucede y la impaciencia crece. El banquero quiere un nieto, la hija desea ser madre y el tenista se ve, precisamente, peloteado por tantas ansiedades.

Mientras tanto, Jonathan se engancha más y más con su apasionada amante. Los encuentros se hacen premiosos y complicados. Jonathan debe cumplir con difíciles compromisos sociales: viajar a Mykonos y Creta en el barco del suegro (un crucero de tres semanas), asistir a comidas de gala y funciones de ópera, intentar embarazar a su mujer, todo lo cual genera celos en su bella amante, que al final le comunica: "Estoy embarazada". Lo clásico.
Mientras tanto, la mujer de Jonathan, ansiosa por la demora de su primer hijo, organiza complejas sesiones de fertilidad y/o fertilización. Le requiere actos sexuales de "fruto garantizado" a las siete de la mañana, se toma la temperatura -termómetro en boca- durante el desayuno y desarrolla mil actitudes escasamente sexys para desesperación de su marido que -vaya novedad- debe elegir entre dos amores.

La amante, una joven y tentadora Scarlett, lo apestilla: "O se lo decís vos, o se lo digo yo. Vamos a tener un hijo, y debés divorciarte de ella para vivir conmigo".

En esos días, Jonathan conversa -en un banco de plaza londinense- con un ex tenista de su generación. Le confiesa todo. Y el colega lo interpela:
- ¿Por qué no te divorciás y vivís tu vida con la mujer que más te gusta?
- Porque mi mujer también me gusta. ¿Yo qué se lo que va a ocurrir mañana? Además...
- ¿Además qué?
- Perdería mi casa, mi auto, mi buena vida, si me divorciara de mi mujer. Yo vivo bien. Tengo un Rolls con chofer. Tengo casa de campo. Pertenezco a una familia influyente. ¿Qué puedo hacer, si me divorcio? ¿Dar clases de tenis ocho horas al día, y vivir en un departamento miserable?... Ya no es para mí.
El profe de tenis está ante una trampa perfecta. Scarlett lo apura cada día más, bordeando el escándalo callejero, y el hombre no sabe -literalmente- qué hacer.

No sabe a quién matar.

La más fácil de matar es su amante, una actriz extranjera que vive sola en un departamento sin muchas luces, y que, para colmo, lo amenaza con impaciencia.

En una secuencia electrizante, un Jonathan enajenado roba una escopeta del pabellón de caza de su suegro y -con infinitas vacilaciones- asesina a su amante, a su hijo por nacer y a la inocente portera del edificio. Tres crímenes horribles.
Volvamos a Woody Allen. Este hombre, el que escribió y filmó este drama, estuvo casado con la actriz Mia Farrow. Ella adoptó una cantidad insólita de niños, algunos con su anterior marido, el músico francés André Prévin. Poco antes del divorcio, quedó embarazada del propio Woody.

Mientras tanto, los dos fueron un modelo de pareja moderna, ambientado en Nueva York: frente al Central Park, cada uno vivía en su departamento. Mia con sus siete hijos. Woody solo, como siempre.

En un punto, Mia descubre ciertas fotos polaroid que Woody había tomado a una muchachita coreana de 18 años: Soon-Yi Prévin, hija de Mia Farrow. En las fotos, la menuda asiática de aire inocente aparecía desnuda y de piernas abiertas.

En la vida real, Woody tal vez sienta que ha cometido tres crímenes odiosos.
En consecuencia: escándalo, divorcio, ruptura familiar. Woody Allen pasa a vivir con Soon-Yi (que aún hoy es su mujer) y no ve nunca más a su hijo varón, el único que engendró biológicamente, en el vientre de Mia Farrow. Este muchacho, que hoy anda por los 25 años, es universitario y no pronuncia el nombre de su papá. No lo ve nunca.

En la vida real, Woody tal vez sienta que ha cometido tres crímenes odiosos. Traicionó a su mujer con la propia hija, mató el amor de su único hijo de sangre y causó dolor a mil personas inocentes. Woody es el tenista abrumado por sus propias mentiras y señalado por el dedo acusador de la moral y la decencia. No tiene escapatoria. La policía, que aparece en Match Point para investigar a Jonathan, es una personificación del periodismo y la opinión pública, que preguntan, exigen detalles minuciosos para satisfacer su morbo y acusar mejor.

Woody-Jonathan sabe que es culpable. A lo mejor, incluso, desea ser condenado. Sin embargo, no pudo evitar sus propios crímenes y nosotros como espectadores hemos estado deseando durante toda la película que salga adelante, que logre sus fines y tenga éxito. Nos hemos metido en el alma torturada del criminal.
Como todos los grandes artistas, Woody ha traducido su historia para desahogar su tormento personal. La llevó a otro país, a otra época, a otra edad, a otra profesión, a otras circunstancias.
Pero la esencia permanece: la culpa. Traicionar a una esposa, perder para siempre a un hijo (¿matarlo?) sentir que todos los poderes de la Moral y las Ley se abaten sobre uno mismo, amenazando con ahorcarlo. La encerrona conduce a confesar, vomitar la culpa, llorar sin pudor...y pagar.
Pero de pronto, por algún motivo, el tormento acaba.

Uno es culpable, pero no lo condenan. La suerte ayuda, las circunstancias se combinan con los astros alineados en buena dirección. La policía no encuentra pruebas. El público se cansa de enjuiciar al hombre y prefiere adorar al artista.
Sólo el alma de Woody-Jonathan permanece alerta, en las noches insomnes, con los crímenes pasando una y otra vez por su pantalla interior. Pero se limita a derramar por las víctimas "una furtiva lágrima", para luego seguir viviendo.

La opera Una furtiva lacrima, de Gaetano Donizetti, es la banda musical de este gran film.
             
Los artistas del máximo nivel son como Woody: aquello que cuentan es exactamente lo que les sucedió en su vida personal.
Los artistas del máximo nivel son como Woody: aquello que cuentan es exactamente lo que les sucedió en su vida personal, pero se necesitan horas y horas, rascando bajo las coartadas, las identidades yuxtapuestas y los nombres cambiados, para descubrir la verdadera historia.

Por ejemplo: nada menos parecido a un profesor de tenis que Woody Allen.

Cuando los participantes de la historia real descubren que los personajes de la ficción son ellos mismos, con algunas modificaciones en los detalles que no alcanzan a esconder los pecados, crímenes y ridiculeces allí estampados, estallan en furia. Y persiguen a Woody para estrangularlo: su mujer, su suegra, su amante, su ex novia, su ex amigo. Pero esta cuestión aparece en Los enredos de Harry. Y esa es otra película. También, lógicamente, de Woody Allen.

Imaginamos que, al ver Match Point en el cine, Mia Farrow se habrá revuelto incómoda en la butaca ya que la hija del banquero, obsesionada por tener un hijo hasta el extremo grotesco de exigir a su marido que le haga el amor a las 7 de la mañana por ser "la hora más fértil", es en cierto modo ella misma. Martirizada porque no llegaban los hijos, adoptó siete: Mia Farrow. Ella no es hija de un banquero, pero sí de un célebre actor, Mr. John Farrow.

Y finalmente Woody no mató a nadie. Pero Mia lo condenó como si hubiera asesinado a varios, como si fuera el mismísimo irlandés Jonathan. Y lo peor de todo: bajo el peso inmenso de su famosa Culpa Judeo-Cristiana, Woody-Jonathan también se siente un asesino que "zafó" gracias a la suerte. La vida, en definitiva, para Allen, es pura casualidad. El crimen casi nunca tiene castigo. La única penitencia obligada es derramar una furtiva lágrima por nuestras víctimas -¡Que nadie nos vea!- y continuar con nuestra existencia, totalmente desprovista de méritos o virtudes morales.


Archivo fuente: "Pensamientos Incorrectos", Diario La Nación (2012) por Rolando Hanglin

CINE DE AUTOR - A ROMA CON AMOR (2012) de Woody Allen // "Pensamientos Incorrectos", Diario La Nación // por Rolando Hanglin






LA MOSQUITA MUERTA, SEGÚN WOODY ALLEN



Uno, con los años, comprueba que el mito de la mosquita muerta se basa en algo real: esa indefensa criatura, de pronto, despliega sus alas de murciélago, abre la boca inesperadamente sexy y le brotan colmillos de vampiro, vuela como un buitre sobre sus víctimas moribundas y entonces se convierte en lo que -verdaderamente- es: una potente predadora sexual.
Uno, con los años, comprueba que el mito de la mosquita muerta se basa en algo real. A través de la vida, cualquier tipo va experimentando las heridas que le ha dejado la mosquita muerta, sufre y se desangra hasta entender ...que se ha quedado...sin corazón. Sí, como en el tango.
Detalle característico de la mosquita muerta. Es vista en diminutivo. Aparenta ser físicamente frágil. Cuando Tiberi -en la película de Allen- describe a su joven esposa, dice: "Es una madonnina" (Una virgencita).
En su última deslumbrante creación, el cineasta Woody Allen -que a esta altura debe entenderse como un pensador de la vida contemporánea- aborda en el escenario abrumador de Roma varios temas, entre otros el de la famosa mosquita.
Primera aparición de la mosquita muerta. Ella es una mujer llamada Mónica (Ellen Page) actriz fracasada de profesión. Viene de romper una pareja, se encuentra desolada y viaja a Roma por hacer algo, buscando la compañía de su vieja amiga Sally. Esta es una americana que vive en la extraordinaria capital italiana con su marido, un joven arquitecto. ¡Tiene marido, dato primordial! El es Jasse Eisemberg.
Sally se encarga de meter fichas sexuales en la cabeza del marido: "Me excita y me asusta que conozcas a mi gran amiga Ellen. Es terriblemente atractiva...iene un potencial asombroso. Es bellísima, misteriosa, suave, delicada y neurótica...Siempre causa trastornos eróticos por donde va... Cuando la conozcas, es posible que te enamores de ella". ¿Por qué dice Sally estas cosas? No lo sabemos. Tal vez porque en esta vida existen (existimos) personas que cavamos trabajosamente nuestra propia tumba, tal como Sally.
 Llega Mónica al aeropuerto de Fiumicino. El joven Eisemberg acude, acompañando a su mujer. Las dos amigas-de-toda-la-vida se abrazan. Y allí, desde lejos, el muchacho advierte que la actriz fracasada (Ellen Page) es petisita y sin curvas.
- ¿Esa es la famosa Mónica? ¡No pasa nada!- murmura para sí mismo.
El fantasma de Woody Allen, que en este film viene a ser el corpulento Alec Baldwin, se lo advierte: "Está desmejorada por 12 horas de aeropuerto, no te confíes. Esa chica es un peligro. Destruirá tu pareja y te dejará sin amor, sin alegría, sin vida, solo como un perro. Cuidado".
Como quiera que las personas buscamos de algún modo nuestra perdición, Sally insiste en que su marido lleve a la Mosquita Page a pasear por Roma, de manera que conozca el Coliseo, las catacumbas, la Appia Antica. Todo a la luz de la tarde romana, en verano, con ropa suelta y labios húmedos.
Básicamente, una mosquita muerta es una mujer de perfil bajo. Más bien diseñada como víctima, físicamente imperceptible, de expresión triste.
Comentarios de la Mosquita: "Me separé de Jerry porque en realidad él era gay... Hice todo lo posible por cambiar su opción sexual... Hice de todo...Bueno, vos me entendés, somos adultos, todo lo que puede convencer a un hombre...¿Vos te acostaste con un hombre alguna vez, arquitecto? ¿No? Ah bueno... Yo sí tuve sexo con una mujer. Era una modelo negra. La conocí en un cocktail de cineastas. Se me acercó y me dio su teléfono. ¡Era tan atractiva! Un día fui a su departamento y me atendió en salida de baño. El blanco de la robe contrastaba con el negro de su piel. Me abrazó y me besó. ¡Oh, qué espléndidos orgasmos me brindó! La relación duró tres meses. Fue muy hot. Después conocí a un torero mexicano. ¿Querés que te lo cuente?"
El joven arquitecto escucha, temblando, los relatos tórridos pero articulados con una voz suavísima, de Ellen Page. Mientras tanto su esposa, Sally, lava los platos, tal vez sospechando que el famoso magnetismo sexual de la casi enana Page se pondrá de manifiesto. Y así sucede nomás, como era inevitable, dada la inexorable propensión humana al error.
El arquitecto se enrieda en una historia clandestina con la íntima amiga de su mujer. La Mosquita Muerta le sugiere partir en viaje romántico por Sicilia, alojándose en pequeños hoteles y brincando por la campiña. Pero primero es necesario que los dos jóvenes hagan el amor. Por lo menos una vez, para dar por comenzado el idilio traidor. En este sentido, Mosquita tiene un impedimento: "No puedo hacerlo aquí, en la casa de Sally. Es mi mejor amiga. ¡En su propia casa...! No, no puede ser..." El arquitecto balbucea: "¿Y si bajamos al auto?".
- ¡Ah, en el auto ya es otra cosa!- exclama Ellen Page, y con eso queda solucionado el impedimento moral.
De aquí en adelante, sólo un milagro puede salvar a la pareja de Jasse y Sally.
El milagro puede consistir, sencillamente, en la voz de un empresario que suena en el teléfono, desde la lejana Hollywood, ofreciendo a Ellen Page un contrato para filmar ya mismo cierto film entre Los Angeles y Tokio por espacio de cinco meses, con coprotagonistas tremendamente sexies y absolutamente fascinantes. En ese mismo instante, la actriz fracasada, desocupada, débil y sin pareja se convierte en candidata al triunfo. ¡Adiós amante, adiós desdichada Sally, adiós mágica Roma, adiós a todos! ¡Llegaron los dólares!
Ya no le interesa el romance clandestino con un joven arquitecto casado que no tiene un peso, que no presenta otro atractivo que el de vivir en Roma Trastevere, y que sólo será un momento hot en la vida. Obvio, la indestructible amistad con Sally se salvará por el momento, hasta que llegue el día de soplarle un novio o arruinar su existencia de una u otra manera. Es una tendencia innata de la Mosquita Muerta: cuando ve a su amiga feliz, necesita imperiosamente intervenir para quitarle a ese novio un poco tontorrón o estropear su vida.
Si la voz del empresario providencial aparece en el teléfono, todo queda suspendido: Jasse y Sally seguirán juntos, sencillamente porque no hay nada mejor. Terrible. Y tal vez, cierto, para muchas parejas.
Segunda Mosquita Muerta de la historia. Es una maestrita italiana de la ciudad de Pordenone, en el norte de Italia. Acompaña a su marido. Este (Alessandro Tiberi) viene a Roma para conversar con sus tíos ricos y bien relacionados, que podrían ofrecerle un futuro de éxito y fortuna, tal vez incluso con el detalle triunfal, al final de la carrera, de una villa sobre el Adriático. ¿Quién sabe?
Alessandra Mastronardi entra del brazo del marido al hotel romano (cuyo gerente no es otro que Giuliano Gemma) y se muestra asustada, como corresponde a su estilo. La inquieta el encuentro con los tíos ricos. De cualquier modo, decide pasar por una peluquería. "Parezco una maestrita de provincia". ¡Que es precisamente lo que es!
Por el camino, Alessandra se extravía. Según Allen, todos se pierden en Roma. Las indicaciones de los ciudadanos son misteriosas: "Derecho al fondo, después cruzando el puentecito a la izquierda, atravesando bajo el río y girando a la derecha, cien metros, otro giro a la derecha, cincuenta metros o tal vez sesenta, subiendo la escalinata de piedra, unos pasos a la izquierda y allí está la peluquería, frente al Coliseo".
La maestrita se encuentra de pronto en medio de una filmación. Conoce a la impactante Ornella Muti. Se deslumbra frente a un actor de carácter, feo pero gordo, banal pero vanidoso (Antonio Albanese) a quien pide un autógrafo. Todo termina en un almuerzo frente al Tíber y una tardecita en el hotel. Fácil conquista de una casadita provinciana por un actor de cuarta con mucho "carácter".
Woody Allen se explaya sobre las mosquitas muertas, la jubilación como ensayo de la muerte, la banalidad del error y la confiada desenvoltura con que las personas nos traicionamos.
La humilde maestrita de pueblo, recién casada, ruborosa, inocente y cholula, resulta al final una hembra de cuidado. Dispuesta a acostarse con el actor, pero también con un asaltante que pone el revólver bajo la almohada. Todo vale. Ella quiere "vivir", ya que está en Roma...
En este racimo de historias, ambientadas en la ciudad milenaria del Imperio, como podrían transcurrir en México o Beijing, Woody Allen se explaya largamente sobre las mosquitas muertas, la jubilación como ensayo de la muerte, la banalidad del error y la confiada desenvoltura con que las personas nos traicionamos. En fin, distintos ángulos de la miseria humana.
En un cara- a- cara final, el joven arquitecto Eisenberg se enfrenta con el gran colega millonario, hacedor de shoppings (Baldwin) y le dice: "¿Cómo sabías que iba a pasar todo esto?... Ya sé, es la experiencia. Los años traen consigo la sabiduría".
- Los años traen...cansancio- responde Baldwin, el Sabio.
Tal vez alguna lectora susceptible pregunte: ¿Y dónde están los varones que juegan el mismo juego de las mujeres fatales y destructivas? Ah, están por todas partes. Pero ese tema corresponde a otra película.
Podría llamarse "El Mosquito Muerto". A lo mejor, Woody Allen viene a filmarla a Buenos Aires. Sería genial.
Mientras tanto, leemos que -según los críticos- Allen está en decadencia, que ya no utiliza las cortinas musicales jazzísticas de antes, sino temas de ocasión como el estremecedor "Volare" de Domenico Modugno, que el genio ha convertido su arte en una postal turística de grandes ciudades.
¡Claro que Allen presenta, de vez en cuando, una postal! ¿Qué importancia tiene? También lo hizo Federico Fellini en "La Dolce Vita", bañando a Anita Ekberg (en aquel entonces, Miss Suecia) nada menos que en la Fontana de Trevi.
Tal vez alguna lectora susceptible pregunte: ¿Y dónde están los varones que juegan el mismo juego de las mujeres fatales y destructivas?
Woody Allen elige mostrarnos la Piazza Spagna (ellos la llaman Escalinata España) a la luz del atardecer, con una orquesta tocando en vivo, y varios cientos de turistas en sandalias y bermudas, sentados en los escalones, respirando, escuchando, viviendo ese instante que al volver a sus casas, seguramente describirán como un "momento mágico".
Woody se ríe de los momentos mágicos, del amor, de la fidelidad, de las voluptuosas mujeres italianas, de los pobres varones siempre soñando con victorias imposibles.
En una escena portentosa, el flaco y desgarbado Roberto Benigni se convierte, de golpe, en famoso. Porque sí. Sin hacer nada en especial. Sencillamente, es famoso. Cientos de mujeres atractivas quieren acostarse con él para "vivir la experiencia". Una de ellas lo lleva al lecho y, desde allí, el desconcertado Roberto ve que hay otra bomba abajo, esperando. La pareja se encuentra en el típico entrepiso con cama de un "bulín".
- Sandra...¿Quién es esa mujer?
- Ah, Roberto, es una amiga. Espero que no te moleste, es casada. Me ha rogado que, después de hacer el amor con vos, la deje a ella un ratito. ¿Te parece?
- ¡Pero yo apenas puedo con una! ¿Qué voy a hacer?
- Nada, nada...Lo que puedas hacer en cinco minutitos estará bien. A ella le cambiará la vida.
Sin duda, Woody conoce el paño. Como Benigni, él es feo y desgarbado, sólo que más viejo. Sin duda, mil hembrones se le han ofrecido para "vivir la experiencia", y no hay en el mundo un tipo capaz de decir que "no" en un caso así. Convertido en objeto sexual, un hombre feo pierde la cabeza. Sin remedio. Y salta de palomita hacia el error: su destino depende sólo de la suerte, como en la película "Match Point", donde la pelota, después de pegar en la faja, cae de un lado o del otro, consagrando campeón a Juan y fracasado a Pedro, o viceversa.
Convertido en objeto sexual, un hombre feo pierde la cabeza. Sin remedio. Y salta de palomita hacia el error: su destino depende sólo de la suerte, como en la película Match Point.
La suerte es el gran imponderable en las historias de Allen. El tercero inesperado, los caprichos amorosos, los proyectos absurdos que triunfan de casualidad.
Tal vez, en esencia, Woody cuenta una y otra vez su propia historia: "Tuve una mujer bella y talentosa, Mia Farrow. Su único vicio era noble: adoptar hijos. Llevamos adelante una pareja original. Pero me encapriché con la estúpida idea de seducir, a escondidas, a la hija adoptiva de mi mujer, asiática e insondable. Soon Yi Prévin. Todo se supo, estalló el escándalo. De pronto me encontré con que me prohibían ver a mi propio hijo, fui crucificado por la opinión pública de mi país, me quedé solo como un pervertido, apenas acompañado por una chica demasiado joven y medio extranjera. Posibilidades de éxito en mi nueva vida: cero. En pocos meses, la singular muchachita coreana se enamoraría de otro más joven o más rico o menos chiflado. Pero, contra todo pronóstico, acá estoy. En pareja con Soon Yi. Feliz, perdonado por el mundo, acompañado por una mujer que ha resultado mansa y leal. ¡Tuve mucha suerte! Cometí los peores errores, los que conducen a un hombre al suicidio o a la cárcel...¡Y la suerte me salvó!".
A veces nos parece que esta es la historia que cuenta Allen, cada vez más profundo, más divertido y más pesimista. En su forma de ver la existencia, las personas no valemos nada. Somos todos traidores, mentirosos, venales, cambiantes, débiles, cobardes. Sólo nos ayuda, de vez en cuando, la suerte.
En "A Roma con amor", Allen realiza varios trucos artísticos con toda naturalidad. Por ejemplo: personajes que no puede estar ahí, y de hecho no están, se meten en la escena y dialogan con los protagonistas. Los espectadores comprendemos perfectamente que ese detalle es imaginario, y al mismo tiempo la historia central se conserva verdadera. Hay cosas imposibles que suceden, y son creíbles. Por ejemplo, un tenor cantando "Ridi Pagliaccio" bajo la ducha, rodeado de todos los figurantes de la Opera y ovacionado por el público, que aparentemente acepta el detalle de la ducha. Otro ejemplo: un empleado de oficina, con su departamentito de clase media, su señora que cocina los fideos y sus dos hijos ni lindos ni feos, se levanta por la mañana y -al salir a la puerta de calle- es rodeado por fotógrafos y cronistas que le piden declaraciones sobre algo incomprensible. Se ha convertido en famoso, de golpe, como los chicos de Gran Hermano, sin mérito y sin nada que decir.
El neo-famoso habla con su chofer, angustiado, una mañana, en una colina romana: ¿Por qué me buscan, por qué me aplauden, por qué quieren que hable? Yo soy un hombre común, no sé nada de nada. Responde el chofer: "Quieren que usted hable a toda hora porque es famoso". El desconcertado empleado de oficina insiste: "¡Pero si yo no hice nada, no soy artista, no tengo talento, sólo trabajo para cobrar un sueldo a fin de mes! Nunca hice nada importante".
- Los otros famosos, tampoco- concluye el experimentado chofer.
Un detalle que, como dicen ahora, "no es un dato menor": la mitad de la película está hablada en italiano, con actores italianos perfectamente verosímiles, incluso desde la visión un poco incrédula de un cineasta americano.
Mi pregunta: ¿Qué será del cine cuando ya no esté Woody Allen?
Serán películas de superhéroes en 3D. Eso, y poco más.

Archivo fuente: "Pensamientos Incorrectos", Diario La Nación (2012) por Rolando Hanglin.