viernes, 29 de noviembre de 2013

BANDAS SONORAS - TROUGH THE NEVER (ìdem, 2013) de Nimród Antal







ÒPERA TRASH: EL APOCALÌPSIS DEL METAL




Through the Never es el reciente estreno cinematográfico de la pionera banda americana del metal, y el film comparte nombre con la canción homónima. Intercalando imágenes de recitales y fragmentos de ficción, nos muestra la historia de Trip (Dane DeHaan), un joven roadie de Metallica, quien es enviado a una misión urgente durante el show de la banda. Pero lo que parecía una simple asignación se convierte en una aventura surrealista, y allí el film va cobrando forma.

Este doble CD directo, soundtrack de la película del mismo título, nos sirve para apaciguar un poco las ansias de algo nuevo del cuarteto. Abriendo con la clásica sintonía de Morricone, nos disponemos a disfrutar de un repertorio con representación de todos los discos de Metallica, salvo los polémicos ‘Load’ y ‘St. Anger’, además de ‘Garage Inc.’. Poco se puede decir de la apertura, con unos siempre imprescindibles e impolutos “Creeping Death” y “For Whom The Bell Tolls”, para continuar con “Ride The Lightning”, tríada del disco del ’84, sólo interrumpida por la rápida “Fuel”. Las ametralladoras y las explosiones nos anuncian la llegada de la épica “One”, seguida de “The Memory Remains”, realzada por la colaboración del público, y “Wherever I May Roam”, que cierra la primera parte del recital. 

“Cyanide” abre la segunda mitad para reafirmar la calidad de las composiciones de ‘Death Magnetic’, puro sonido Metallica. Después, clásicos, inmensos clásicos diría yo, al alcance de muy pocos artistas: “… And Justice For All”, “Master Of Puppets”, “Battery”… quedando conmovidos por la siempre emotiva “Nothing Else Matters”, seguida de otro himno llamado “Enter Sandman”. Cierran con un tema del ‘Kill ‘Em All’, pero no es “Seek And Destroy”, sino la velocísima “Hit The Lights”, que sólo evidencia el paso de los años para estos monstruos en los agudos de la voz de Hetfield y en el acné que desapareció de sus rostros. Por último, incluyen “Orion”, que suena en los créditos.

Por supuesto, todas las canciones son versiones en vivo grabadas en Canadá, como parte de la gira The Full Arsenal, la misma que presentaron durante ocho noches en la Ciudad de México. Los íconos del metal siempre serán bien recibidos entre sus incondicionales fanáticos.


Ficha del CD:

Artista:               Metallica
Titulo del Album:      Through The Never
Fecha de Lanzamiento:  27 de Septiembre de 2013
Sello Discográfico:    Blackened
Genero Musical:        Thrash-Heavy Metal, Rock, Soundtrack
Duración Total:        01:40:57


Tracklist:

Disco 1

1. The Ecstasy of Gold
2. Creeping Death
3. For Whom the Bell Tolls
4. Fuel 7
5. Ride the Lightning
6. One
7. The Memory Remains
8. Wherever I May Roam

Disco 2

1. Cyanide
2. And Justice for All
3. Master of Puppets
4. Battery
5. Nothing Else Matters
6. Enter Sandman
7. Hit the Lights
8. Orion


Ficha del film:

Dirección:     Nimród Antal
Producción:    Charlotte Huggins
Guion:         Nimród Antal
Fotografía:    Gyula Pados
Protagonistas: James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett, Robert  Trujillo, Dane DeHaan


Link - album completo:




jueves, 28 de noviembre de 2013

ARTÌCULOS DE CINE Nº24 - LAS DAMAS DE HITCHCOCK (2008) por Donald Spoto








RETRATO DE UNA OBSESIÒN



Donald Spoto es uno de los grandes conocedores de Hollywood aunque Alfred Hitchcock no es nuevo para él. Hace unos años publicó “El arte de Alfred Hitchcock” y tres años después de muerto el director, nos sorprendió con “Alfred Hitchcock; la cara oculta del genio”. Ahora vuelve a repasar aspectos del carácter, no genio ni mago de Hitchcock en su nuevo libro; “Las damas de Hitchcock”

Según Spoto, el pionero del llamado cine de suspenso, fue cuestionado en muchos aspectos de su vida privada, fuera de su labor como guionista o escritor. Acertó, como joven entusiasta cinéfilo, en el manejo de la cámara desde ángulos que hasta entonces nadie experimentó y que en vida de don Alfred, nadie se atrevió a hacerle sombra.

En el platò o fuera de èl, no fue mago de nada ni genio, ni era un dios como tantas veces se le quiso etiquetar. Tenía genio ciertamente, genio de mal carácter, pero fue un maestro con la cámara y, sobretodo, con provocar en mil inventos, la mueca o la cara de espanto que necesitaba de una actriz o actor. No solamente las provocaba, sino que las humillaba, mucho más a las actrices que a los actores.

Lo que mueve la acción en la lectura de “Las damas de Hitchcock” no son precisamente sus damas, sus mujeres, las actrices, sino el comportamiento del maestro para con sus colaboradores, a los que menosprecia. El sadismo con que actúa contra sus elegidas no así con sus elegidos, los actores, a los que apenas dirige palabra. Fue un hombre obsesionado, envidioso del galán de turno.

Su frustrada pasión por varias de las protagonistas femeninas de sus películas le causó sufrimientos y permitió que su lucha contra la obesidad lo aislara haciendo imposible cualquier tipo de intimidad física. Llegó al extremo, en sus primeras filmaciones, ordenando que las actrices de cabellos negros, actuaran con peluca rubia.

Hitchcock, en su intimidad, se encontraba a gusto con gays, lesbianas y bisexuales. Se casó, para cuidar las apariencias con Alma Reville una mujer menuda y de cabellos castaño rojizos. Una mujer inteligentísima, guionista y consejera de todas sus películas. Alma era su consejera, su cocinera, ama de llaves pero entre ellos no había pasión.

“Las Damas de Hitchcock” es un libro para amantes del celuloide y un libro para amantes de la observación y detalles interiores en cuanto a la personalidad que se esconde detrás de un autor de culto. El estudio de caràcter ahonda en la tortuosa y compleja relaciòn que estableciò a lo largo de su carrera con la interminable lista de actrices que colaborò a su filmografìa. Destacadas damas de la interpretaciòn que llegan en nombres como Virginia Valli; Alida Valli; June -la primera rubia de Hitchcock-, Teresa Wright; Margaret Lockwood; Ann Todd; Jane Wyman; Vera Miles; Marlene Dietrich; Kim Novak; Eva Marie Saint; Janet Leig; Tippi Hedren; Diana Doors y Doris Day.



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Capítulo I. Amores Esposados (1920-1926)


En 1920, a los veintiún años, Alfred Hitchcock empezó a trabajar en Londres para Famous Players-Lasky, la productora británica que era propiedad de la hollywoodense Paramount Pictures, cuyos principales técnicos, en su mayoría norteamericanos, habían sido enviados a Inglaterra para que trabajaran en dos pequeños platós situados en lo que había sido una pequeña central eléctrica, en el condado de Islington.

El primer empleo que tuvo Hitchcock, como ilustrador de los intertítulos que constituían los diálogos de las películas mudas, le proporcionó el acceso a múltiples y variadas tareas: diseñador en una película, o director artístico, coguionista o director de producción en otra. A diferencia de la especialización profesional que se daba en la industria cinematográfica norteamericana, a los trabajadores contratados por los estudios ingleses se les pedía que fueran capaces de realizar las más diversas tareas, de manera que pudieran desempeñar su labor allí donde su talento pudiera ser aprovechado. En consecuencia, el joven y polifacético Hitchcock se convirtió en el chico para todo de, como mínimo, dieciocho películas mudas británicas. Años más tarde, comentó: "Todo mi primer aprendizaje lo hice principalmente con norteamericanos, y fue francamente superior al británico".

En 1923 seguía trabajando largas horas y aprendiendo nuevos y avanzados métodos de producción. Ese año, el productor Michael Balcon compró el estudio cuando Paramount se retiró. Su objetivo era financiar espectáculos para un público internacional (pero esencialmente norteamericano). En consecuencia, Balcon se trajo de Hollywood a Betty Compson para que protagonizara una película llamada Woman to Woman, en la que Hitchcock desempeñaba, según sus propias palabras, "labores de factótum general: escribí el guión, diseñé los decorados y dirigí la producción. Fue la primera película en la que me impliqué plenamente".

También fue la primera de las cinco en las que trabajó a las órdenes del principal director del estudio, Graham Cutts, con quien desarrolló una relación de creciente hostilidad. El problema lo originaban las indiscretas aventuras extraconyugales de Cutts, que para Hitchcock suponían una demostración de falta de profesionalidad porque invariablemente obligaban a modificar el calendario de producción. De todas maneras, también es posible que Hitchcock llegara a sentir cierta envidia de lo bien que se le daban las mujeres a Cutts. En cualquier caso, lo que sí deseaba era sustituir a Cutts y asegurarse unos cuantos títulos de crédito adicionales para mejor impresionar a Balcon. "Yo era bastante dogmático -comentó-, preparé los decorados, fui a ver al director y le dije: "¡Tiene usted que rodar desde aquí!"."

A Cutts le desagradó el estilo autoritario de Hitchcock y así lo manifestó, pero Balcon estaba impresionado por el talento y la energía del joven, especialmente después de que Cutts regresara a Londres a principios de 1925 tras haber filmado en Berlín The Blackguard. Durante el rodaje en Alemania, Hitchcock había resuelto expeditivamente varios problemas de logística causados por la torpe manera de Cutts de combinar trabajo, esposa y amantes. Poco después, Balcon pidió a Hitchcock que dirigiera una película.

"Yo no tenía intención de convertirme en director cinematográfico -dijo siempre, refiriéndose a esa etapa de su carrera-. Me sentía muy feliz ocupándome de los guiones y de la dirección artística. Nunca me había visto como director."4 Lo cual, evidentemente, no era así. Sin embargo, tras haber pasado cinco años trabajando seis días a la semana, era un claro candidato a un ascenso: escribía guiones, diseñaba decorados, trabajaba con los montadores; pero, para su disgusto, cobraba un sueldo que era una miseria comparado con el de los directores asentados. Lo cierto es que Hitchcock, siempre deseoso de intervenir en cualquier aspecto de una película y capaz de resolver con eficacia todos los problemas relacionados con su producción, según Balcon "deseaba convertirse en director; sin embargo, no resultaba fácil lanzar a un joven en un trabajo tan importante",5 porque los financieros y los distribuidores se mostraban muy cautelosos ante la posibilidad de ascender a un simple ayudante.

En consecuencia, Balcon se volvió hacia sus socios extranjeros: "Tuve que arreglar las cosas para que Hitchcock pudiera dirigir sus dos primeras películas en Alemania a causa de la resistencia a que se convirtiera en director que encontré en Londres". Junto con el guionista Eliot Stannard, la ayudante de dirección Alma Reville y el cámara Gaetano di Ventimiglia, Hitchcock salió para rodar exteriores en el norte de Italia y, después, hacia Munich, para el trabajo en estudio, donde se reunió con equipo internacional de técnicos y coproductores. Hitchcock aprendió el suficiente alemán para hacerse entender.

Su encargo era rodar El jardín de la alegría, basada en una novela muy popular, pero que no era nada del otro mundo, que trataba de dos coristas londinenses, de sus cambiantes fidelidades con respecto a los difíciles hombres de sus vidas y su peligrosa estancia en los trópicos, todo ello envuelto en un desenlace de locura y asesinato. Los personajes principales fueron interpretados por estrellas norteamericanas que actuaron en Italia y Alemania como si el relato tuviera lugar en Londres y el Extremo Oriente. La responsabilidad de Hitchcock consistía en hacer que todo aquello pareciera real y emocionalmente creíble. Hay que decir que consiguió plenamente ambas cosas.

Balcon hizo venir de Estados Unidos a dos de las chicas más glamurosas del momento: Virginia Valli y Carmelita Geraghty. Virginia -que ya había intervenido en cuarenta y siete películas a las órdenes de John Ford, King Vidor y otros- quería saber qué tenía planeado Hitchcock y qué aspecto tendría en la película una vez acabada. Carmelita deseaba algo parecido.

"Me invadía un sudor frío -reconoció Hitchcock posteriormente-. Quería disimular el hecho de que era mi primer trabajo como director y no me atrevía a pensar en lo que ella [Virginia Valli], una actriz consagrada de Hollywood, podía llegar a decir si descubría que iba dar vueltas por Europa mientras era dirigida por un novato. Me aterrorizaba tener que darle instrucciones. No tengo ni idea de cuántas veces llegué a preguntar a mi futura esposa [Alma Reville] si estaba haciendo lo correcto. Ella, tan encantadora como siempre, me infundió valor asegurándome que lo estaba haciendo estupendamente."

Así comenzó la que sería una colaboración histórica. Alma Reville tenía buen ojo, sabía cómo había que estructurar una historia y plasmarla visualmente. Había trabajado como montadora y no vacilaba a la hora de manifestar sus opiniones a Hitchcock. Menuda y de cabellos castaño-rojizos, inicialmente daba una impresión de dulce timidez; pero la verdadera Alma Reville era una mujer sumamente inteligente, segura de sí misma y de una férrea determinación; muy diferente del inseguro Hitchcock, que siempre estaba muy pendiente de su apariencia, y era muy consciente de sus gustos y sus humildes orígenes cockney. Alma nunca dejó de actuar valientemente cuando hubo que tomar alguna decisión, tanto en el trabajo como en la vida privada.

Hitchcock siempre reconoció sus miedos, que se remontaban a un sentimiento de inseguridad de la infancia. "¿Miedo? El miedo ha marcado mi vida y mi carrera. Lo he conocido desde la niñez. Me acuerdo de un domingo por la tarde, el único momento en que mis padres no tenían que trabajar, cuando tenía cinco o seis años, me dejaron en la cama y salieron a dar un paseo por Hyde Park -que en aquella época significaba un trayecto de noventa minutos en tranvía y en tren desde el hogar de los Hitchcock-. Ellos creyeron que seguiría durmiendo, pero me desperté y los llamé. El silencio me respondió. No había nadie, salvo la noche a mi alrededor. Temblando de miedo, me levanté y deambulé por la casa, oscura y vacía, hasta que al final llegué a la cocina y encontré un trozo de carne fría que me comí mientras me secaba las lágrimas."

Hitchcock se sentía incómodo junto a sus dos estrellas norteamericanas, pero era consciente de lo mucho que las necesitaba. También le irritaban sus generosos salarios; además, el presupuesto del que disponía hacía imposible que contaran con el tipo de lujos hollywoodenses a los que ellas estaban acostumbradas allí. Según Hitchcock: "Valli era alguien importante y ella lo sabía. Esperaba una banda de música y que le pusieran una alfombra roja, pero no consiguió nada de eso. No le sentó bien, pero al final resultó ser bastante agradable".

El rodaje comenzó en junio de 1925, en el norte de Italia, antes de que pasaran a rodar los interiores en los estudios de Munich, donde hacía un calor sofocante, ya que los techos eran de cristal y carecían de aire acondicionado. Las cosas fueron mal desde el comienzo: hubo numerosos retrasos por culpa de la actitud poco colaboradora de algunos actores; luego, un perro que había sido especialmente entrenado, desapareció y tuvo que ser sustituido por otro que no dejó de lamerse el maquillaje que le aplicaron para que se pareciera al primero. Después, la joven que había sido contratada para que hiciera el papel de nativa se presentó el día del rodaje de la escena en la que tenía que nadar y anunció inesperadamente que su período menstrual le impedía meterse en el agua.

Hitchcock aseguró que semejante noticia era para él una nueva experiencia educativa e insistió en que nunca había oído hablar del ciclo menstrual, porque era algo que no formaba parte de su formación escolar -y habría que añadir que tampoco de su labor como guionista o diseñador de producción-. De todas maneras, al igual que su aseveración de que no tenía intención de convertirse en director de cine, semejante declaración de ignorancia no se puede aceptar sin más. Hitchcock tenía por aquel entonces veintiséis años, un hermano y hermana mayores, sin duda se había fijado en los discretos anuncios de los productos de higiene; y, por si fuera poco, había trabajado en un estudio cinematográfico durante los "locos años veinte", una época y un lugar escasamente discretos en su manera de obrar. A pesar de que aseguraba ser sexualmente inexperto, no era de ningún modo un adolescente virginal del siglo pasado. Sin duda, la curiosidad normal de toda persona había complementado su educación formal.

Sin embargo, corrió el rumor de que Hitchcock era una especie de criatura inocente y angelical, lo cual acabó despertando (como puede que fuera su intención) los sentimientos maternales de Valli y Geraghty, cosa que mejoró notablemente el ambiente del rodaje y la disposición de ambas actrices a plegarse ante las demandas del director. De ese modo, consiguió conquistarlas fingiendo ignorancia en lugar de presumiendo de sofisticación. En otras palabras, recurrió a lo que consideró necesario para alcanzar los fines que se había propuesto, incluyendo el detalle nada despreciable de que Valli accediera a llevar una peluca rubia para interpretar su papel.

Cuando Balcon llegó a Munich para ver las primeras pruebas de la película de Hitchcock, estuvo de acuerdo con el director en que convenía introducir algunos cambios, pero que, a efectos de su comercialización, le gustaba el aire norteamericano que tenía. Asimismo, El jardín de la alegría reveló el hábil uso que Hitchcock hizo de las técnicas cinematográficas de tipo alucinatorio (fundidos y sobreimpresiones, por ejemplo) y, en aras del atractivo comercial, al poner énfasis en una acción trepidante que se alternaba con escenas de violencia y de sexo de tocador.

hace casi treinta años que Alfred Hitchcock nos dejó, pero sus admiradores no lo han olvidado. Al contrario, algunos lo veneran como parte de una leyenda y otros ven en él a un afectuoso caballero, muy parecido a uno de esos excéntricos abuelos que cuentan historias a los nietos antes de dormir. Pocos conocieron su verdader a naturaleza, y casi nadie se atrevió nunca a hacerle preguntas incómodas: los actores y las actrices que actuaron en sus películas bastante tenían con haber sido elegidos por el gran maestro. Ahora Donald Spoto nos propone un paseo por la obra del director británico a partir de la relación que estableció con las mujeres que trabajaron con él, y lo que aflora es el retrato de un hombre capaz de perseguir a Tippi Hedren y declarar al mismo tiempo que en su matrimonio con Alma Reville no había prácticamente sexo. Un director obsesionado por las mujeres rubias y frías, empezando por Madeleine Carroll y siguiendo con Ingrid Bergman, Grace Kelly y Kim Novak. Un profesional que probablemente hoy sería denunciado por acoso sexual en el trabajo, ya que se valía de su autoridad para maltratar a sus actrices si consideraba que lo habían «traicionado», como Vera Miles al quedar embarazada durante un rodaje, o Doris Day, que por lo visto no se entregó a su papel como el director le exigía. Y, finalmente, un hombre brillante, excepcional en muchos sentidos,pero que con el paso de los años se quedó sumido en una profunda soledad y una vejez patética. patética. Las damas de Hitchcock anda con elegancia por la cara oscura de la vida de un genio y es un magnífico tributo a unas mujeres que pusieron todo su talento al servicio de un hombre difícil de complacer. 


Archivo: 06/11/2008 - Capítulo I. Amores esposados (1920-1926)


jueves, 14 de noviembre de 2013

HOLLYWOOD - TIRADOR (Shooter, 2007) de Antoine Fuqua








LA ENÉSIMA TEORÍA CONSPIRATIVA

 




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BUENA



 Bob Lee Swagger es un ex-francotirador de los marines que creía haber dejado atrás su antigua profesión después de haber sido testigo de una terrible traición. A pesar de haberse recluido en un lejano escondite en las montañas, el coronel Isaac Johnson, un oficial retirado, consigue encontrarle y le convence de que su país le necesita. Según Johnson, alguien planea asesinar al presidente de Estados Unidos y él es el único que puede impedirlo. El ex tirador acepta a regañadientes volver a servir a su país una vez más. De pronto, descubre que aparece en todos los titulares acusado de haber intentado cometer ese asesinato. Con la única ayuda de una mujer desconcertada a la que acaba de conocer y de un joven agente del FBI, Swagger libra una batalla desesperada por demostrar su inocencia y sacar a la luz a los verdaderos culpables.



La historia del héroe que se ve traicionado y obligado a la fuga para hacer justicia por mano propia es un argumento remanido y exprimido hasta el cansancio en la pantalla grande. Desde “El Fugitivo”, pasando por “Los Tres Días del Cóndor” y hasta llegar a la cercana “Los Federales”. Si sumamos a la trama un atentado presidencial, encontraremos otro disparador argumental hiper conocido y por citar algunos ejemplos vale nombrar “El Embajador del Miedo”, “Entrega Mortal” y la más reciente y fallida “El Centinela”. Para Antoine Fuqua, este film es la reivindicación y su vuelta al buen nivel que mostrara en “La Carnada”, “Día de Entrenamiento” y “Asesinos Sustitutos”. 

Sin embargo la carrera de Fuqua decayó en nivel gracias a consecutivos desaciertos a la hora de incursionar en géneros que no le eran familiares. así, entrego la mediocre “Lagrimas del Sol” y la mas que irregular adaptación de “Rey Arturo”. En esta ocasión, Fuqua ha sabido congeniar diversos exponentes de un cine policial que con estéticas bien distintas supo mostrar a un director con las ideas claras a la hora de narrar un thriller o una película de acción, pero con mas contenido y profundidad que los meros productos de entretenimiento suelen entregar. Fuqua tiene en claro su rol y lo desenvuelve sin fisuras, haciendo un uso impecable de los recursos técnicos a su alcance para brindar escenas de calidad a la hora de tiroteos y persecuciones, como también detalle y nervio para ambientarnos en ciudades populosas, montes nevados o bosques impenetrables, ejes del desarrollo de la acción.



En “Tirador”, retoma como lema argumental el factor de honor y justicia emparentados con el patriotismo y el deber moral. Lo opuesto al mensaje demagogo y barato que había vendido en Lagrimas del Sol para apoyar el conflicto bélico que por entonces mantenían las tropas norteamericanas. Acá en el guión hay un patrón marcadamente de tono liberal, siendo el gobierno estadounidense un nido de corrupción que contamina a todas las instituciones y ministerios de seguridad de la que dependen conformando una sucia y desleal red de interés económico donde los valores morales y éticos brillan por su ausencia. 

Este factor, hace profunda la trama, en cuanto a los numerosos vueltas de tuerca que presenta el guión transformando a héroes en villanos y viceversa y donde el blanco a seguir es un hombre al que no le queda nada mas que salvar que su propio honor y que fiel a su profesionalismo, sigue sus principios y se vale de códigos de conducta prototipos del genero western en un entorno urbano, en pos de desmantelar un complot de escalas mundiales. 

En cuanto a los papeles protagónicos vale la pena destacar tres de ellos: Mark Wahlberg, que viene de trabajar a las ordenes de otro destacado director afroamericano como John Singleton en la fallida “Cuatro Hermanos”, aquí entrega otra sólida actuación que respalda su reciente nominación al Oscar y que lo muestra como un interprete efectivo para el genero y aquí, especialmente, bastante acertado. Por otro lado, es grato ver a Danny Glover en un papel clave para el desarrollo del film y a Michael Peña en otro papel de reparto que luego de las consecutivas “Las Torres Gemelas” y “Crash” remarca su buen momento actoral.


Clip - trailer:


 

CINE INDEPENDIENTE - LEONES POR CORDEROS (Lion For Lambs, 2007) de Robert Redford




  

LEÓN SUELTO, CORDERO ATADO
 


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MUY BUENA




Un político intentando tejer una de las últimas “estrategias exhaustivas” alrededor de una periodista de una agencia de noticias; un catedrático idealista intentando convencer a uno de sus alumnos más prometedores de la necesidad de cambiar el curso de su vida; y dos hombres jóvenes, cuya necesidad de vivir una vida con cierto sentido les llevó a enrolarse en el ejercito americano y en la guerra de Afganistán. Como la reciente “El Sospechoso” o la no tan lejana “Syriana”, en “Leones por Corderos” nos encontramos con un film que habla de la política internacional de Estados Unidos.
 Partiendo de un planteo estructural distinto, un enfoque y una apreciación del problema muy particular sobre la guerra en Irak y el gobierno de George Bush, el film da paso a un final abierto que quedará librado a la conclusión del publico en una suerte de tendencia revisionista sobre un tema de actualidad que conmueve al mundo y sobre el que no se puede estar ajeno a tomar partido. Por este motivo el film es valioso, al dejar al espectador pensando en las dudas político-estratégicas que va sembrando a medida que deja ver la realidad que plantea. 
 
Narrativamente el film se estructura confrontando los puntos de vista de la reportera (quien cuestiona el gobierno de Bush), el senador (quien enérgicamente sostiene la invasión a Irak) y del profesor (quien desde una mirada filosófica intenta infundir en los jóvenes el deseo de progreso). Si de plasmar una mirada aguda sobre la sociedad americana se trata, Redford ha dado muestras de su capacidad al respecto: desde “Gente como Uno” hasta “Quiz Show”, el realizador de “El Señor de los Caballos” ha mostrado de un tiempo a esta parte notoria sensibilidad para retratar una realidad mundial y atraparte con las distintas vertientes en que desembocan los conflictos.

A pesar de cerrarse a una puesta en escena hiper austera casi siempre ubicada en espacios cerrados y resuelta en planos y contraplanos, la atención que genera la historia no decae en absoluto. Esta decisión estética no se trata de poca creatividad a la hora de la puesta de cámara; el vuelo artístico del film pasa por otro lado y su hondura ideológica y cuestionamientos punzantes lo demuestran. 


La película, solventada en una puesta de escena mas bien teatral (lo que genera una óptica bastante distinta a la hora de contar), cuenta tres situaciones en simultáneo narradas en tiempo real y de resolución rápida. Resultando un metraje mas corto que lo habitual para este tipo de producciones, cuyo progresar esta sostenido en base a buenos climas, filosos diálogos y logradas actuaciones sumado a la gran capacidad de Robert Redford como director para aunar estas historias e intercalarlas en el momento oportuno. 

En este trío de historias que se cuentan el film cuenta con tres pilares en un elenco sin fisuras: Meryl Streep, descolla nuevamente con un papel de reparto de similares características de incidencia al que le vimos en “El Sospechoso” (aunque en las antípodas ideológicas e igual de creíble sin embargo). Por otro lado, tanto a Tom Cruise en la piel de un ambicioso senador como a Redford en la piel de un entusiasta profesor se los ve muy sólidos y acertados.


Una reciente tendencia hollywoodense que cuestiona el intervencionismo y el cinismo de la política exterior norteamericana, así como estado paranoico de la sociedad post 11/09, el film se percibe como un interesante ejercicio de introspección y disección de la moral, la conducta y el patriotismo americano: por un lado esa que lava sus culpas y justifica el fin sean cuales fueran los medios, por otro esa que cuestiona procedimientos poco demócratas y hace un mea culpa respecto a un presente al que se arribo por errores del pasado. 

Finalmente, sale a la luz la mas sensata de todas las miradas, esa sobre una juventud que intenta despertar en las ganas y el compromiso de buscar un futuro mejor en medio del caos que representa la política internacional de su país y una seguridad interna conmovida, vejada e invadida por un fantasma con cada vez mas fuerza al que Estados Unidos alimento durante mucho tiempo.


Clip - trailer:



miércoles, 13 de noviembre de 2013

PROTAGONISTAS - KATHARINE HEPBURN (1907-2003)







LA FUERZA SEDUCTORA




Katharine Houghton Hepburn (12 de mayo de 1907, Hartford, Connecticut, Estados Unidos - 29 de junio de 2003, Old Saybrook, Connecticut) fue una actriz estadounidense, la única en ganar cuatro premios Óscar y una de las más nominadas con doce candidaturas. Célebre por la combinación única de talento, belleza distinguida y espíritu independiente.

Pertenecía a una familia descendiente de los colonos del Mayflower y hasta tenía sangre real en sus venas (James Hepburn, IV conde de Bothwell). Su padre era ginecólogo y fue el que la educó. Su madre, Katharine Houghton, era una decidida sufragista muy activa en su comunidad y que luchó por el reconocimiento de las prostitutas. Hepburn se crio en un ambiente libre y tolerante, lo cual marcaría su carácter. Practicó desde muy pequeña muchos deportes y, según cuenta en su autobiografía, un verano se cortó el pelo y se hizo llamar Jimmy. Según se define ella misma, fue un «marimacho».

Siendo muy joven, recibió un duro golpe: su hermano Tom de 14 años, a quien ella estaba muy unida, se suicidó ahorcándose en Nueva York durante una visita a un familiar. Esto la convirtió en una joven retraída y poco comunicativa. Dejó los estudios en la escuela y dio clases con su madre en su casa.

Inició sus estudios de Filosofía en el Bryn Mawr College, lugar donde comenzó sus actuaciones teatrales. Cuando los terminó en 1928 decidió dedicarse de lleno a la interpretación. Tuvo pequeños papeles en obras como La Zarina donde hizo un reemplazo y viajó a Nueva York, donde tomó clases de dicción con la antigua cantante Frances Robinson Duff. En 1932 tuvo un enorme éxito con la obra teatral The warrior's husband, una fábula griega. Ese mismo año fue requerida por el cine y protagonizó para la RKO la película Doble sacrificio, junto a John Barrymore, dirigida por quien llegaría a ser uno de sus más íntimos amigos, George Cukor.

Protagonizó 'Hacia las alturas en la que interpretó a una piloto, muy inspirada en la figura de Amelia Earhart. En 1933 ganó su primer Óscar por interpretar a una actriz provinciana que va a buscar gloria en la gran ciudad, en Gloria de un día. En 1934 ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Venecia por su interpretación en Little Women, donde interpretó a Jo March, en la versión de George Cukor del clásico Mujercitas.

Sus siguientes películas, Sangre gitana (en la que interpreta a una gitana irlandesa) y el gran clásico de la comedia screwball La fiera de mi niña, son un rotundo fracaso y las productoras la bautizan como «veneno para la taquilla» como a Fred Astaire, Joan Crawford, Dolores del Río y Marlene Dietrich.

Protagoniza junto a las Chicas de la RKO la peícula Damas del teatro, que es nominada a varios Óscar pero no asienta totalmente a Hepburn. En 1933 y tras el éxito de Gloria de un día, se embarca en la obra teatral The Lake, de la que sale muy mal parada.

Vuelve a Connecticut con su familia y regresa triunfante al teatro en Broadway con la comedia Historias de Filadelfia, que en 1940 es adaptada para el cine y protagonizada por ella, James Stewart y Cary Grant, y que la devuelve a la palestra cinematográfica. El guion de Historias de Filadelfia fue un regalo del magnate Howard Hughes, su pareja entonces.

En 1942, protagoniza junto a Spencer Tracy, con quien mantuvo una relación sentimental hasta la muerte del actor, la comedia La mujer del año en la que hace gala de su plurilingüismo hablando francés, ruso y español. Hepburn y Tracy harían nueve películas en común. Durante los años 40 protagoniza varias películas junto a Tracy: Sin amor dirigida por George Stevens o Mar de Hierba de Frank Capra, con Angela Lansbury. En 1949, protagoniza junto a Tracy La costilla de Adán que narra las situaciones en las que un matrimonio de abogados se pone cuando se enfrentan en un tribunal. En 1951 rueda junto a John Huston y Humphrey Bogart La reina de África (La reina africana, en Latinoamérica), otro gran clásico. En 1952 realiza en Venecia y dirigida por David Lean Locuras de Verano, en la que encarna a una solterona secretaria de vacaciones que descubre el amor. Durante todos los años 50, Hepburn realizó numerosas obras de teatro, entre ellas Como gustéis y El mercader de Venecia de William Shakespeare y La Millonaria de George Bernard Shaw.

En 1959, Hepburn realiza el papel más iconoclasta de su carrera, el de Violet Venable en De repente, el último verano de Tennessee Williams, junto a Elizabeth Taylor y Montgomery Clift, y por el cual es aclamada por la crítica.

A partir de ahí, se especializa en adaptaciones cinematográficas de obras teatrales, como Larga jornada hacia la noche de Eugene O'Neill, en la que interpreta con maestría a una morfinómana metida en una familia rota y por la que gana el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes. Tras cinco años de parón, en los que cuida a un cada vez más enfermo Tracy, reaparece junto a él en su último film juntos Adivina quién viene esta noche (también conocida como ¿Sabes quién viene a cenar? y Adivina quién viene a cenar), tras la que Tracy muere, motivo por el que Hepburn nunca vio esta película. Hepburn gana, por este film, su segundo Óscar. En esta película su sobrina Katharine Houghton, hacía el papel de su hija. En 1968 interpreta a Leonor de Aquitania en El león en invierno y gana su tercer Óscar, compartido con Barbra Streisand por Funny Girl.

En 1969 Hepburn realiza uno de sus papeles más recordados en el teatro. Protagoniza Coco, musical de gran éxito inspirado en la vida de la diseñadora de moda Coco Chanel. Hepburn grabó un álbum con las canciones del musical que vendió numerosas copias. Cansada de este duro trabajo diario dejó la función. Su rol fue asumido con solvencia por la actriz y cantante francesa Danielle Darrieux.

Ya en la década de 1970, realiza papeles importantes en más adaptaciones a la pantalla de clásicos teatrales, como el de la Condesa Aurelia en La loca de Chaillot de Jean Giraudoux y el de Hecuba en Las troyanas de Eurípides junto a Irene Papas y Vanessa Redgrave. Encarna a Eula Goodnitgh en El rifle y la biblia, un film del Oeste junto a John Wayne y cuyo argumento se parece demasiado al de la exitosa La reina de África. Interviene en Un balance delicado con Paul Scofield y dirigida por Anthony Harvey y en la obra de teatro filmada El zoo de cristal.

Realiza además algunos trabajos para televisión, y dirigida por George Cukor protagoniza Amor entre ruinas con Laurence Olivier y por la que gana un premio Emmy, además de El trigo está verde. En 1981, Hepburn interviene en la romántica En el estanque dorado (en América latina, En la laguna dorada) junto a Henry Fonda y por el cual gana su cuarto Óscar.

Sus últimos papeles en el cine son el de La última solución de Grace Quigley en el que interpreta a una anciana que contrata a un sicario, Nick Nolte, para matar a sus amigos que ya sufren los achaques de la edad y el de la anciana tía Ginny en la película de Warren Beatty, Un asunto de amor. A partir de ahí, Hepburn realiza pequeñas películas para televisión que la mantienen en activo pero una vez su estado de salud se agrava, se retira a Connecticut.

Casada con Ludlow Ogden Smith, se divorció de él en la década de los 30 y mantiene relaciones con John Ford, que la dirigió en María Estuardo, con su agente Leland Hayward y con el magnate Howard Hughes mantiene una relación amistad-amante. En 1942 conoce a Spencer Tracy, del que no se separaría hasta su muerte en 1967. Hepburn y Tracy mantuvieron esta duradera relación sin casarse, pues Tracy, que era católico, no quiso separarse nunca de su esposa.

Aunque muchos dijeron que Hepburn padecía la enfermedad de Parkinson, ella siempre lo negó diciendo que era una herencia de su abuelo, al que también le temblaban las articulaciones y la cabeza, en verdad de lo que padecía era de temblor esencial benigno. Hepburn padeció también de pequeños cánceres en su piel y en sus últimos meses, un tumor en el cuello se le agravó. Hepburn murió en su casa de Old Saybrook, en el estado de Connecticut el 29 de junio de 2003.

Katharine Hepburn publicó su autobiografía en 1991 con el título en español Yo misma, historias de mi vida. Hepburn ya había publicado con gran éxito un cuaderno de viaje del rodaje de La Reina de África con el largo título Cómo viajé a África con Huston, Bogart y Bacall y casi pierdo la razón. La vida de Katharine Hepburn ha dado numerosas biografías como Recordando a Kate del estadounidense A. Scott Berg, ganador del premio Pulitzer, en la que cuenta la amistad que le unió con la actriz durante 20 años.

Katharine Hepburn tuvo una sólida carrera teatral. Comenzó a dar sus pasos en el mundo de la actuación en Broadway en obras como Night Hostess y These days. Tiene un gran éxito con The Warrior's Husband, una obra inspirada en Lisístrata. Una vez triunfa en Hollywood, se decide a protagonizar The lake, obra con la que no está contenta y que finiquita con quince mil dólares. Tras unos fracasos en el cine vuelve al teatro y protagoniza Jane Eyre e Historias de Filadelfia, que la catapulta de nuevo a la fama en su carrera como estrella de cine gracias a su adaptación cinematográfica.

Tras varios años en la primera plana de la palestra cinematográfica y con algunos problemas con Spencer Tracy, Hepburn vuelve al teatro en la década de los 50. Protagoniza Como gustéis, Mucho ruido y pocas nueces, El mercader de Venecia y Antonio y Cleopatra, y realiza una gira que la lleva a Australia, Stratford y Estados Unidos. Triunfa con crítica y público con La millonaria.

Vuelve al cine y tras ganar dos Óscar, se mete en el papel de la diseñadora francesa Coco Chanel en el musical Coco por el que es nominada al Premio Tony. Hepburn no está muy convencida de la obra pero hace multitud de representaciones llenando siempre los teatros de Broadway. En 1981 protagoniza The West Side Waltz por la que es nominada al Tony.

Fue libre en una época en la que no era habitual que las mujeres tuvieran las mismas facilidades que los hombres para hacer lo que quisieran. "Katharine la Arrogante", como la llamaban en algunos círculos, sabía moverse sola. Sedujo a John Ford, y Howard Hughes estuvo loco por ella. Al final, con quien compartió 27 años de su vida fue con Spencer Tracy, con el que, sin embargo, nunca quiso casarse: "Por primera vez comprendí verdaderamente que era más importante amar que ser amada", asegura la actriz en Recordando a Kate. La biografía íntima de Katharine Hepburn (Lumen), de A. Scott Berg. La relación no fue nunca un camino de rosas, pero Katharine Hepburn se rindió al amor como nunca lo había hecho antes.                                              
                                              
«Hay mujeres, y además está Kate. Hay actrices, y además está Hepburn», dijo de ella Frank Capra cuando la dirigía en El estado de la Unión (1948), uno de los títulos que reafirmó la química perfecta de la actriz con Spencer Tracy. Aunque la inconfundible máscara profesional de la Hepburn (la voz que oscilaba entre el tono reposado y el sobreagudo, el elegante acento de Nueva Inglaterra, la réplica veloz, el andar ágil y desenvuelto) establecía químicas insospechadas.

Pese a su divismo, era de una enorme generosidad con sus compañeros gracias a un dominio de sus posibilidades que le permitía, sin traicionar ni un ápice su estilo, una inmediata adaptación que hacía las delicias de sus directores. Luego estaba su porte singular (su altura, el cuello largo, los pómulos altos, las facciones angulosas...), un tipo de belleza que ha perdurado en el tiempo ajeno a cánones y modas. El resto era aplomo, seguridad en sí misma y mucho talento. En la vida real era todo un carácter, y hasta más allá de los noventa años conservó una energía y una lucidez que no lograron apagar los temblores que le producía la enfermedad de Parkinson que padecía desde hacía tiempo.
 

Filmografía

    Doble sacrificio (1932) como Sydney Farfield.
    Hacia las alturas (1933) como Lady Cynthia Carrington.
    Gloria de un día (1933) como Eva Lovelace.
    Mujercitas (1933) como Jo March.
    Mística y rebelde (1934) como Trigger Hicks.
    Sangre gitana (1934) como Bárbara.
    Corazones rotos (1935) como Constance Dane Roberti.
    Sueños de juventud (1935) como Alice Adams.
    La gran aventura de Silvia (1936) como Sylvia Scarlett.
    María Estuardo (1936) como Maria Estuardo, reina de Escocia.
    La rebelde (1936) como Pamela Thistlewiste.
    Olivia (1937) como Phoebe Throssel.
    Damas del teatro (1937) como Terry Randall.
    La fiera de mi niña (1938) como Susan Vance.
    Vivir para gozar (1938) como Linda Seton.
    Historias de Filadelfia (1940) como Tracy Samantha Lord.
    La mujer del año (1942) como Tess Harding.
    La llama sagrada (1942) como Miss Christine Forrest.
    Tres días de amor y de fe (1943) (cameo).
    Estirpe de dragón (1944) como Jade Tan.
    Sin amor (1945) como Jamie Rowan.
    Corrientes ocultas (1946) como Ann Hamilton.
    Mar de hierba (1947) como Lutie Cameron Brewton.
    Pasión inmortal (1947) como Clara Wieck Schumann.
    El estado de la Unión (1948) como Mary Matthews.
    La costilla de Adán (1949) como Amanda Bonner.
    La Reina de África (1951) como Miss Rose Sayer.
    La impetuosa (1952) como Patricia Pemberton.
    Locuras de verano (1955) como Jane Hudson.
    El farsante (1956) como Lizzie Curry.
    Faldas de acero (1956) como Vinka Kovalenko.
    Su otra esposa (1957) como Bunny Watson.
    De repente, el último verano (1959) como Miss Violet Venable.
    Larga jornada hacia la noche (1962) como Mary Tyrone.
    Adivina quién viene esta noche (1967) como Christina Drayton.
    El león en invierno (1968) como Leonor de Aquitania, reina de Francia.
    La Loca De Chaillot (1969)
    Las troyanas (1971) como Hecuba.
    A Delicate Balance (1974) como Agnes.
    El rifle y la Biblia (1975) como Eula Goodnight.
    Olly Olly Oxen Free (1978) como Miss Pudd.
    El trigo está verde (1978) como Lily Moffat.
    En el estanque dorado (1981) como Ethel Trayer.
    La última solución de Grace Quigley (1985) como Grace Quigley.
    Laura Lansing durmió aquí (1986) como Laura Lansing.
    Un asunto de amor (1994) como Tia Ginny.

Obras teatrales

    1928
        The Czarina: Lady-In-Waiting
        The Cradle Snatchers: Flapper
        The Big Pond: Barbara
        These Days: Veronica Sims
        Holiday Understudy
    1929
        Death Takes A Holiday: Grazia
    1930
        A Month In The Country: Katia
        The Admirable Crichton: Lady Agatha Lasenby
        The Romantic Young': Lady Amalia
        Romeo & Juliet: Kinswoman to the Capulets
        Art & Mrs Bottle: Judy Bottle
    1931
        The Animal Kingdom: Daisy Sage
    1932
        The Warrior's Husband: Antiope
        The Bride The Sun Shines On: Psyche Marbury
    1933
        The Lake': Stella Surrege

           

    1936
        Jane Eyre': Jane Eyre
    1939
        The Philadelphia Story: Tracy Samantha Lord
    1942
        Without Love: Jamie Coe Rowan
    1950
        As You Like It: Rosalind
    1952
        The Millionairess: Epifanía
    1957
        The Merchant Of Venice: Portia
        Much Ado About Nothing: Beatrice
    1960
        Twelfth Night: Viola
        Antony & Cleopatra: Cleopatra
    1969
        Coco: Coco Chanel
    1976
        A Matter Of Gravity: Mrs Basil
    1981
        West Side Waltz Margaret: Mary Elderdice

Premios y nominaciones

Óscar

Año     Categoría        Película                     Resultado
1981    Mejor actriz     On Golden Pond               Ganadora
1968    Mejor actriz     El león en invierno          Ganadora1
1967    Mejor actriz     Guess Who's Coming to Dinner Ganadora
1962    Mejor actriz     Larga jornada hacia la noche Candidata
1959    Mejor actriz     Suddenly, Last Summer        Candidata
1956    Mejor actriz     El farsante                  Candidata
1955    Mejor actriz     Locuras de verano            Candidata
1951    Mejor actriz     La reina de África           Candidata
1942    Mejor actriz     La mujer del año             Candidata
1940    Mejor actriz     Historias de Filadelfia      Candidata
1935    Mejor actriz     Alice Adams                  Candidata
1933    Mejor actriz     Gloria de un día             Ganadora

Globos de Oro

Año     Categoría         Película                            Resultado
1952    Mejor actriz - Comedia   La impetuosa                 Candidata
1956    Mejor actriz - Drama     El farsante                  Candidata
1959    Mejor actriz - Drama     Suddenly, Last Summer        Candidata
1962    Mejor actriz - Drama     Larga jornada hacia la noche Candidata
1967    Mejor actriz - Drama     Guess Who's Coming to Dinner Candidata
1968    Mejor actriz - Drama     El león en invierno          Candidata
1981    Mejor actriz - Drama     On Golden Pond               Candidata
1992    Mejor actriz - Miniserie The man upstairs             Candidata

Premios BAFTA

Año     Categoría         Película                     Resultado
1953    Mejor actriz     La impetuosa                  Candidata
1956    Mejor actriz     Locuras de verano             Candidata
1958    Mejor actriz     El farsante                   Candidata
1967    Mejor actriz     Guess Who's Coming to Dinner  Ganadora
1968    Mejor actriz     El león en invierno           Ganadora
1981    Mejor actriz     On Golden Pond                Ganadora

Festival Internacional de Cine de Venecia

Año     Categoría         Película                            Resultado
1934    Mejor Actriz      Mujercitas/Las cuatro hermanitas    Ganadora

Festival Internacional de Cine de Cannes

Año     Categoría         Película                        Resultado
1962    Mejor Actriz      Larga jornada hacia la noche    Ganadora

Festival de Montreal

Año     Categoría         Resultado
1984    Premio a la Trayectoria

Premios Tony

Año     Categoría         Obra                 Resultado
1969    Mejor Actriz      Coco                 Candidata
1981    Mejor Actriz      The West Wide Waltz  Candidata

Premios Emmy

Año     Categoría         Película            Resultado
1973    Mejor Actriz      El zoo de cristal           Candidata
1975    Mejor Actriz      Love among the Ruins Ganadora
1979    Mejor Actriz      The corn is green         Candidata
1986    Mejor Actriz      Miss Delafield quiere casarse   Candidata

Premio de los Círculos de críticos de Chicago, Nueva York y Kansas

Año     Categoría         Película                  Resultado
1940    Mejor Actriz      Historias de Filadelfia   Ganadora
1973    Mejor Actriz      Las troyanas              Ganadora
1981    Mejor Actriz       On Golden Pond           Ganadora

Premios Golden Laurel

Año     Categoría         Película                      Resultado
1960    Mejor actriz     De repente, el último verano   Candidata
1968    Mejor actriz     El león en invierno            Ganadora

Premios del Sindicato de Actores

Año     Categoría         Película            Resultado
1994    Mejor actriz      La última Navidad   Candidata