martes, 24 de diciembre de 2013

CINE DE AUTOR - BLUE JASMINE (2013) de Woody Allen //"Pensamientos Incorrectos", Diario La Naciòn// por Rolando Hanglin








WOODY ALLEN Y LA MENTIRA




El último filme de Woody Allen, que hemos podido ver con el título de Blue Jasmine, es un auténtico tratado sobre la mentira en los tiempos actuales. La forma en que todos buscamos nuestro perfil más favorable, con tanto esmero que finalmente nos falsificamos.

Esta historia empieza con una chica que se llama Jeanette, pero prefiere que la conozcan como Jasmine. Le parece más seductor. Algo que hacen muchas chicas. En este caso, Cate Blanchett busca una imagen a lo largo de toda su vida, y efectivamente la construye, hasta que la verdad le explota en la cara. Su príncipe azul se convierte en sapo: el distinguido financista Alec Baldwin, buen mozo y galante, se revela como un estafador y un perseguidor de mujeres. En realidad, ella siempre lo sospechó, pero prefirió mirar para otro lado mientras disfrutaba de una gran vida con eje en Park Avenue.

Es un auténtico tratado sobre la mentira en los tiempos actuales. El mundo que muestra Allen está poblado por algunas personas que son lo que son, y otras que procuran desesperadamente "parecer" algo, componiendo un personaje. A estos últimos, la imagen les sale magnífica, pero cada uno de los detalles es falso. En definitiva, la gran mentira hace agua y se hunde.

Esta vez, la protagonista es una mujer: Cate Blanchett. Al contar la historia de este modo, Allen hace un alarde de habilidad. Es muy difícil, para un autor varón, relatar de manera verosímil a partir de una protagonista femenina. Pero Woody lo logra y, como siempre, se las arregla para que aparezcan en el filme las claves de su historia personal. Están en la película Mia Farrow y Soon Yi, Frank Sinatra y Ronan Farrow, el propio Woody, aunque disfrazados. Hay que descubrir quién es quién.

Jasmine interrumpe sus estudios (Antropología) para casarse con un muchacho muy despierto, que viene a ser Baldwin. En este filme se lo ve delgado, rejuvenecido, con modales refinados. El matrimonio disfruta de una casa espléndida con piscina y deck de madera, en las afueras de Nueva York. La vida es un éxito: veraneos en Córcega y Cerdeña, barco en el Caribe, negocios internacionales de alto nivel. Algunas cosas no huelen bien. Pero, cuando su mujer pone objeciones a ciertos misterios de su vida, el Tiburón de Wall Street responde:

- No te preocupes, princesa. ¿Qué te falta? Decime lo que querés, y yo me ocuparé de malcriarte.

Así es que la señora del gran tiburón, bella y enjoyada, no sabe exactamente en qué consiste el mundo de las finanzas. Le gustan el arte, las culturas exóticas y sobre todo ayudar al prójimo. Le disgustan los perdedores y no soportaría ser -ella misma- una perdedora.

La señora tiene una hermana adoptiva (pues ambas fueron adoptadas) que resultó poco mimada por su madre y decidió probar suerte en otros horizontes. Vive en San Francisco (California) muy lejos de su hermana. Esta segunda protagonista (Sally Hawkins) se ha hecho a una vida mucho más modesta. Se dedica a embolsar tomates, porotos y cebollas en un supermercado. Vive sola, con dos hijos de 8-10 años, en un departamentito. Tiene un novio noble y seguidor, con sus buenos 40 años, que trabaja como mecánico en un taller.

Tiene una visión pesimista del género humano. En la historia de Jasmine vuelve a formularla en estos términos: el ser humano busca parecer algo que no es

Así quedan planteados los dos arquetipos: la hermana rica y la hermana pobre. La rica vive en Nueva York, la pobre en la bohemia San Francisco.

Algo trágico sucede. Cate Blanchett debe abandonar su vida de cinco estrellas, sus campeonatos de polo, sus costumbres de Porsche y Louis Vuitton. Lo ha perdido todo. Nadie puede ayudarla. Acude a la casa de su hermana, la perdedora, pidiendo refugio en ese pisito mediocre, a 3000 kilómetros de Park Avenue. Este es, en realidad, el nudo inicial de la historia.

Cate Blanchett intenta soportar a los amigotes de su hermana. Le parecen ordinarios y perdedores. Debe salir de su colapso psicológico pero sólo se le ocurre estudiar decoración. En realidad, Cate nunca trabajó, y la idea de ganar unos pocos dólares con un empleo de segunda (por ejemplo, secretaria de un dentista de barrio) le resulta monstruosa.

El choque entre la hermana rica y la hermana pobre, sus parejas, sus historias, sus hijos, sus traiciones, sus maneras de hablar, componen un verdadero fresco sobre la vida de hoy. Como siempre, Woody Allen recurre a los golpes de suerte, los imponderables que, como en la teoría del Cisne Negro, cambian el curso de la historia. Esta no es trágica, ni tampoco una comedia, ni tiene pasajes cómicos. Se trata de una de las máximas creaciones de Allen, en la línea de "Crímenes y Pecados".

Woody tiene una visión pesimista del género humano. En la historia de Jasmine vuelve a formularla en estos términos: el ser humano busca parecer algo que no es. Desea ser visto por sus semejantes de acuerdo a una cierta fantasía. Procura, entonces, conquistar los detalles que le permitirán componer ese cuadro. Un cierto matrimonio, un cierto barrio donde vivir, una historia personal (completamente inventada) y un vocabulario que ha tomado prestado de alguien. Miente continuamente: de esta forma logra engañar a la gente y vive en una fantasía de la que no piensa salir. Hasta que la vida lo desnuda de golpe, y entonces el ser humano entra en la ronda demencial de los tragos y las pastillas. No puede afrontar la vida real.

¿Hasta qué punto las mujeres de los ricos estafadores de nuestro mundo ignoran los manejos de sus maridos?

La única salvación para el ser humano, mentiroso y falso por naturaleza, es colgarse de alguien que lo ayude a construir un nuevo montaje. Pero hay que tener mucha suerte para engañar a ese alguien. Nuestras fabulaciones muestran cada vez más lagunas, a medida que nos hacemos viejos. Sólo mintiendo -dice Allen- logramos lo que queremos.

Quedan planteadas algunas preguntas: ¿Hasta qué punto las mujeres de los ricos estafadores de nuestro mundo ignoran los manejos de sus maridos? ¿Por qué, cuando el marido se enamora de una chiquilina y plantea el divorcio, llaman inmediatamente a la Policía o a los movileros de la tele, según los casos?

En esta película se utiliza frecuentemente una palabra muy americana,"phony", y significa más o menos "trucho". Ahí está la clave de esta obra genial. Otro detalle llamativo: la historia no comienza, se desarrolla y finaliza, sino que los tiempos son intercalados en cada tramo -a la manera del genial mexicano González Iñárritu - con gran arte, de modo que el espectador siempre comprende que determinado cuadro sucedió "después" de lo posterior o "antes" de lo que vimos hace 5 minutos. Se destruye así toda idea de suspenso, se aniquila el desenlace: lo que queremos todos es comprender qué pretenden de su vida Blanchett, Baldwin y compañía, si reciben su merecido o si un golpe de suerte los baja del patíbulo donde han colocado ellos mismos.


Archivo: publicado el 15.10.2013 en Diario La Naciòn por Rolando Hanglin.
 



lunes, 23 de diciembre de 2013

ARTÌCULOS DE CINE Nº25 - EL ALMA DEL HOMBRE Y ALAIN DELON ("Pensamientos Incorrectos", Diario La Naciòn) por Rolando Hanglin






La mujer carecía de alma, según el concilio de Niza de 325 D.C. En el Concilio de Trento (1545) se estableció que la hembra del ser humano sí tenía alma, pero después de una apretada votación. Quiere decir que, cuando los cristianos invadieron América (1492), todavía estimaban que la mujer no la tenía. Lo mismo que los indios y los negros.

A partir del siglo XX empezó a suponerse que quien carecía de alma era el hombre. Quiero decir, el varón, candidato a todas las maldades: la infidelidad, la droga, la violencia, la corrupción, el chantaje, la mafia.

Ciertas declaraciones recientes de Alain Delon nos invitan a creer que algunos hombres están dotados de espíritu y sentimientos. Incluso cuando son de derecha, como Delon. Algunos hombres están dotados de espíritu y sentimientos. Incluso cuando son de derecha, como Delon.

El periodismo y la historia concuerdan en que los franceses más influyentes del siglo XX fueron Charles De Gaulle y Alain, el varón al que ninguna mujer podía resistirse.

Alain fue hijo de dos cónyuges mal avenidos, Fabián y Edith, que se divorciaron apenas casados y dejaron a su hijo de 4 años en un hogar para huérfanos. El niño voló muy pronto y, a los 17 años, se enroló en la Marina para combatir en la antigua colonia francesa de Indochina, hoy día conocida como Vietnam.

Muy joven en París, solo, se buscó la vida, y el cine de su país lo coronó como el gran galán y sex symbol de la pecadora Francia. Bonito y canalla, un poco gangster y un poco príncipe, Delon fue el hombre soñado por millones de mujeres, a un nivel que sólo pueden equiparar Rodolfo Valentino, George Clooney y Brad Pitt.

Correcto actor pero, sobre todo, deseable galán, conoció la fama mundial con "Rocco y sus hermanos" (Luchino Visconti, 1960) y en su filmografía, sobre un total de 100 películas, aparecen directores como Joseph Losey, René Clément, Roman Polansky.

Formó sendas duplas de héroes con Lino Ventura, Jean-Paul Belmondo y Charles Bronson, tres "feos" que lo ayudaban a realzar su propia apostura.

Formó pareja con Romy Schneider (la Sissi del cine) Claudia Cardinale, Simone Signoret, Ann Margret y la bella libertina Mireille Darc.

Golpe de KO perfecto, en el momento justo, para un hombre que empezaba a ser viejo. Delon sentía inclinación por el mundo de la violencia, las noches de box, los negocios turbios, las cosas de hombres. Tal vez por eso se asoció a Carlos Monzón, el campeón argentino más famoso de todos los tiempos. Entre 1972 y 1974, fue empresario de los combates de Monzón con Jean Claude Bouttier y José "Mantequilla" Nápoles. En 1993, le tocaría visitarlo aquí, en la cárcel de Batán, Argentina, donde Monzón cumplía condena por el asesinato de Alicia Muñiz. La mitología popular atribuye a Delon-Monzón mil aventuras sexuales de todo color.

En 1987, Delon conoció a Rosalie Van Breemen. El tenía ya 60 años, ella 25. Tal vez Alain interpretaba que esta etapa (con dos hijos preciosos) sería el reposo del guerrero, estableciendo el fin de todas las travesuras. Siendo un "winner" en los negocios, en el arte y en el sexo, la vida le regalaba este final glorioso. Envejecer al lado de una modelo rubia, sensual y de carácter dulce. Pero a los cinco años, sencillamente, Rosalie lo dejó. Golpe de KO perfecto, en el momento justo, para un hombre que empezaba a ser viejo.

Delon nunca pudo reponerse.

Hoy tiene 77 años y dice algunas cosas, desde su amargura, que a lo mejor lo consagran como candidato a poseer un alma.

"He perdido la pasión por el mundo que me rodea. Estoy todo el día haciendo nada, básicamente cerca de mis hijos y nietos, porque no me gustaría morir solo".

Príncipe y atorrante, niño bonito y hombre malo, Alain vive sus horas bajas y tal vez sus días finales

"No me agrada el mundo actual. He sido todo lo feliz que me resultó posible. Filmé con mujeres fascinantes como Katherine Hepburn, Ava Gardner, Laureen Bacall, aunque no con Marilyn Monroe, que murió a sus 36 años. Me habría encantado".

"El cine actual ha evolucionado en un sentido que no me gusta. Antes, te sentabas a ver cómo se besaban Ingrid Bergman y Cary Grant. Soñabas. Ahora nos han robado el sueño y ya nada me interesa".

En su momento, a pesar de sus vinculaciones con el hampa y la vida irregular, Delon se declaró partidario de la pena de muerte. Fue miembro del equipo de centroderecha de Charles De Gaulle, y los cineastas franceses de la nouvelle vague, todos de izquierda como Jean-Luc Godard y Francois Truffaut, no se lo perdonaron. "Alain Delon no pertenece a nuestro mundo", decían.

Príncipe y atorrante, niño bonito y hombre malo, Alain vive sus horas bajas y tal vez sus días finales. Es un grande, ha sido un grande. Conviene tenerlo presente para recordar cómo es de fugaz el éxito, y definitiva la derrota final.


Archivo: publicado por Rolando Hanglin el 11.6.2013 en Diario La Naciòn.

martes, 17 de diciembre de 2013

HOLLYWOOD - EL SOSPECHOSO (Rendition, 2005) de Gavin Hood




 

DEMOCRACIA, LADO B

* * * *
MUY BUENA

Película para nada políticamente correcta, “El Sospechoso” es otro intento de Hollywood por desnudar incómodas verdades del manejo gubernamental de los Estados Unidos en el post 11/9 y su maniobrar internacional, temáticas mas que abordadas por estos tiempos. De tinte político, este thriller se asemeja a la reciente “Michael Clayton” o y mas aún a la no muy lejana “Syriana”. 
Isabella (Witherspoon) es la esposa de un ingeniero químico egipcio (Omar Metwalley), cuya familia emigró a Estados Unidos a mediados de los años 80. Tras ser detenido como sospechoso de terrorismo, es trasladado a unas instalaciones secretas fuera de los Estados Unidos, donde un agente de la CIA (Jake Gyllenhaal) lo interroga utilizando métodos poco ortodoxos. Mientras tanto, su mujer hará todo lo posible para localizarlo.
El director sudafricano Gavin Hood debuta en Hollywood luego de ganar un Oscar por “Tsotsi”. La trama entremezcla varias historias se cruzan dentro de un relato central, que apunta sin concesiones contra la política de seguridad nacional en los Estados Unidos y sus métodos para conseguir información que ayude a prevenir supuestos atentados.

La acertada narración que propone Hood (donde el punto de vista del espectador está de forma permanente a la para en que se cuentan los sucesos) resulta efectiva, punzante, plena de tensiones y variables contínuas, no da respiro como buen estandarte del genero del thriller y a la hora de sorprender y resignificar su trama, realiza un interesante desdoblaje de los eventos que ayudan a poner las piezas en su lugar mediante un efectivo uso del flashback/flashforward como recurso cinematográfico que genera aún mas desconcierto y sorpresa.
Estados Unidos como nación y como potencia se muestra tan susceptible de su vulnerabilidad como amoral y poco ética, cuyo aparato de inteligencia (la CIA) se ensucia las manos con frecuencia, victimizando a islámicos inocentes a merced de religiosos suicidas. En este aparato sistemático e impiadoso que el film expone, también muestra el costado humano de los indefensos de este ejercicio de poder, así como también el sufrimiento, los móviles y las drásticas consecuencias del accionar terrorista.
El film reúne un sólido elenco donde se destacan la siempre genial Meryl Streep (como una malvada interventora de la CIA), Reese Whiterspoon (en una prueba mas de que sabe actuar además de hacer comedias comerciales), Jake Gyllenhall (en otra acertada labor), y un intérprete secundario de lujo como Alan Arkin (el veterano actor, en la piel de un corrupto senador) entre otras caras conocidas de reparto. 
El film denuncia de forma directa (con explícita violencia, crudeza y sin rodeos) las contradicciones de un sistema donde el cinismo le gana terreno al sentido común y donde los abusos de poder convierten a una democracia en una dictadora de la tortura que defiende su postura de forma mas que cuestionable atenta y necesitada de un espectador pensante e inteligente.

Clip - trailer:

lunes, 16 de diciembre de 2013

HOLLYWOOD - LA INTÉRPRETE (The Interpreter, 2005) de Sydney Pollack







INTRIGA INTERNACIONAL

* * *
BUENA


Todo empieza cuando Silvia Broome, una intérprete nacida en África que trabaja en la ONU, oye una conversación en una lengua africana poco conocida en la que queda clara la intención de asesinar a un jefe de Estado del continente negro. En cuanto oye y entiende las palabras "El maestro no saldrá de la sala vivo", la vida de Silvia cambia totalmente de rumbo y se convierte en el blanco de los asesinos. Cuando le asignan al agente federal Tobin Keller para protegerla, su mundo se convierte en una verdadera pesadilla. 
Según Keller indaga en el pasado de la testigo y en sus contactos secretos, aumentan sus sospechas de que ella también es parte de la conspiración. Cada nuevo descubrimiento hace que desconfíe aún más de ella. Dependen el uno del otro, pero no podrían ser más opuestos. La fuerza de Silvia se basa en las palabras, en la diplomacia y en la sutileza; Tobin Keller cree en el instinto, en la acción y en los comportamientos básicos. Mientras se acerca el peligro de un grave asesinato político en EE.UU., Silvia y Tobin juegan al gato y al ratón mientras intentan detener la terrible crisis mundial que se aproxima. 
Sydney Pollack vuelve a sus fuentes con el genero del thriller político que ya había experimentado con buena suerte en "Los Tres Días del Cóndor" y en "Fachada". Siguiendo la línea de la reciente "El Embajador del Miedo" y en similitud con films como "En la línea del Fuego" y "Poder Absoluto" -si bien en menor medida-, el centro de la atención es un mandatario político en riesgo de muerte y una sociedad en vilo pendiente de una sociedad convulsionada y paranoica.
La trama se desata cuando la protagonista del film advierte sobre un posible complot de estado para asesinar a un dictador africano, de ahí en mas todos los disparadores clásicos del cine político se van desatando y a medida de rompecabezas van armando una temática complicada con matices muy bien llevados que sin dejarse traicionar por el cine de acción crece en misterio, intensidad e interés. 
A esta trama inicial se le suman dos personajes centrales torturados por su presente: los protagonistas de la historia por uno u otro motivo -que no conviene adelantar- viven experiencias conflictivas. Esto los acerca afectivamente y los condiciona con respecto al rumbo que toma el film, elemento que no favorece demasiado el buen clima creado hasta el momento y que puede llegar a confundir. Sucede que mas allá de una resolución a la altura de las circunstancias en su desarrollo narrativo, el film sufre las consecuencias de un guión compartido entre tres autores en simultáneo.
La dirección de Pollack es acertada y -si bien no innovadora- se basa en sus probados recursos en incursiones anteriores al género para atrapar al espectador construyendo buenos climas de suspenso donde la sospecha y la intriga no dan respiro logrando combinar con astucia momentos claves de la trama con hechos puntuales que acontecen a su alrededor. La ambientación lograda ayuda favorablemente a la historia, más todavía si se tiene en cuenta que la acción se desarrolla en plena Nueva York y dentro mismo de la O.N.U., -situación por primera vez permitida para el rodaje de una película- si bien quizás por propia culpa el film padece de su falta de certeza al no poder disimular, por momentos, algunas fallas de guión.
El elenco cuenta nada menos que con la dupla de Sean Penn y Nicole Kidman, quizás dos de los actores mas talentosos de su generación. Penn gracias a otra actuación de carácter se luce componiendo a un hombre atormentado por su presente, mientras que Kidman se vale de su aire frío y distante para retratar a una mujer que bien podría ser victima o victimaria; una implacable asesina sospechosa o una frágil y vulnerable denunciante, duda que se mantiene abierta hasta el final. 
Dejando el talento de ambos al margen, "La Intérprete" logra una interesante combinación entre sus personajes, no pensada para una mutua atracción y entendimiento desde el comienzo, sino valiéndose de ciertas dicotomías. Este juego de desencuentros, donde la falta de confianza y las dudas puestas en el otro predominan, ayudan a resultar creíble en el contexto de un film donde el contínuo desengaño y la conspiración política son su marca inconfundible.

Clip - trailer:

jueves, 12 de diciembre de 2013

HOLLYWOOD - AL OTRO LADO DEL MUNDO (The Painted Veil, 2006) de John Curran






LATITUD DE VIDAS PARALELAS



* * *
BUENA



"Al Otro Lado del Mundo" es una historia de amor ambientada en los años '20 que cuenta la historia de Walter, un médico de clase media, y Kitty, una joven de clase alta. Una pareja de ingleses que deciden casarse por motivos equivocados y se establecen en Shanghai. En esta exótica ciudad, Kitty se enamorará de otro hombre. Cuando Walter descubre la infidelidad de su esposa, acepta en venganza un trabajo en un remoto pueblo de China azotado por una epidemia mortífera. A su pesar, Kitty se ve obligada a acompañarle. Ambos emprenden entonces un viaje que dará sentido a sus vidas, en uno de los lugares más remotos y bellos de la tierra.
 
Pueden establecerse ciertas similitudes entre este film y la recordada pieza clásica de mediados de los ’80 que dirigiera Sydney Pollack: “África Mía”. La premisa partía de una mujer establecida en una gran urbe danesa que viajaba al continente negro para establecerse debido a los negocios de su marido. Aquí el periplo va desde Londres a China por similares motivos. Es igualmente notorio y para destacar el notable contraste en las vidas de estas mujeres protagonistas, presas de un ámbito remoto y añorando un pasado donde dejaron sus sueños y verdaderas pasiones, convirtiéndolas en seres vacíos e infelices. 

La historia es una nueva adaptación de la novela "The Painted Veil" de W. Somerset Maughan que ya fuera llevada al cine en la piel de Greta Garbo en 1934 y luego con Eleonor Parker como protagonista del rol que hoy día hereda la interprete australiana Naomi Watts (y también productora junto a Edward Norton de la película). Como puede apuntarse, Naomi Watts y Edward Norton son los encargados de encarnar a dos personajes que a lo largo del desarrollo de la historia van cambiando y evolucionando a la par que la trama. 

Vale decir que Naomi Watts saca mejor rédito de su papel gracias a una composición conmovedora, mientras que Edward Norton este más contenido que de costumbre y no descolla como en otras ocasiones. Toby Jones por su parte -el reciente Capote en “Infame”- es un digno aporte secundario a quien se suma el también eficiente Liev Schreiber. Esta épica romántica que combina historia política (aquí tratado con bastante ligereza) y tradiciones culturales se ata a los estereotipos del gènero de un cine de época que conserva su calidad gracias a su prolijidad para la puesta en escena que combina lo pintoresco, lo exótico y también los conceptos dramáticos mas adaptables y comunes a la hora de concebir este tipo de historias.

La reconstrucción de época  que realiza John Curran es brillante, y nada tiene que envidiarle a un experto del tema como James Ivory. Son destacables otros rubros técnicos como la banda de sonido y la impecable fotografía que colaboran a ambientar y dotar de vida al relato. De todas maneras bien vale decir que esa prolijidad buscada en los estereotipos narrativos a los que se recurre (en la previsibilidad de ciertas situaciones) no hacen mas que distanciar a la historia de la tragedia y la pasión necesarias hasta sus momentos culminantes. 

No se trata de un film aburrido ni apático, pero por momentos resulta exigua la dosis de intimismo con la que debería de haber contado la historia tratándose de dos personajes en interno y problemático conflicto: ambos buscan redimirse, confrontarse y finalmente perdonarse. Trazando paralelismos metafóricos tanto con la distancia, la indiferencia, el rechazo y la soledad que hay entre sus mundos, sus historias confrontan proyectos y realidades tan opuestas, como con ese destino una vez soñado y que en el confín del mundo parece tan lejano de alcanzar.


Clip - trailer:


miércoles, 11 de diciembre de 2013

HOLLYWOOD - EL JUEGO DEL MIEDO (Saw, 2004) de James Wan




 



UN ROMPECABEZAS DIFÌCIL DE ARMAR



* *
REGULAR



Dos hombres se despiertan en un baño subterraneo atados a la pared por una gruesa cadena y distanciados uno del otro. En el mismo cuarto hay un cadaver, un arma y dos serruchos, la consigna es que uno mate al otro en el termino de ochos horas, de lo contrario ambos moriran. Un juego macabro, un acertijo dificil de decifrar que sorprenderà al pùblicoconvirtièndose en un festin del hard horror y una mirada diferente al cine de gènero.
 
"El Juego del Miedo" se rodó en apenas 18 días, recaudò 10 veces el dinero invertido en la producción y el pùblico la celebrò con aplausos. Pero quizás debamos ser mas cautos al juzgar esta película, a la cual no se le puede negar buenas intenciones y quizás en un futuro una rèplica mejor, si bien es acertado decir que carece de identidad y por lo tanto de sustento como film.  

El guión tiene suficientes elementos que sustentan el thriller psicológico y el nuevo cine de terror. La historia, relatada de forma poco ortodoxa, llega a tener una lógica propia dentro de sus excesos, aunque -como en estos casos- quedan varias preguntas sin responder. Dicha carencia se atenúa con un buen clima de misterio,  si bienel problema resulta que el desenlace se alarga por demasiado tiempo, y esto hace que ciertas situaciones se prolonguen de manera ridícula o concluyan de forma no muy convincente.

Al ser un filme de bajo presupuesto, los rubros técnicos no sobresalen, conspirando en contra de una película que aspira a mas de lo que sus limites estéticos le permiten. La dirección de James Wan es voluntariosa, aunque inconsistente, propia de un novel director, y nada que el propio Wan no pueda suplir en futuras incursiones en el género. Por momentos el estilo rememora a las escenas más truculentas de la impecable "Pecados Capitales", mientras que en otros la edición le juega visiblemente en contra, y la estética elegida para el montaje sumado a la ensordecedora banda de sonido (destinada mas a un clip de video de trash-metal-rock que a un producto del genero del terror) sobrecargan demasiado la puesta. 

Entre aciertos y desajustes, el director consigue sacar lo mejor de sus personajes y de los acontecimientos relatados en los momentos de màs tensión. A propòsito de esta virtud, hay una gran capacidad del realizador para transmitir los climas de angustia, desesperación y locura que la trama recorre. Una faceta que explotaría en la menos explícita "Death Sentence" (2007) para luego centrarse exclusivamente en el cine de terror y construir una obra autoral con rasgos bien definidos en Dead Silence (2009), Insidous (2011) y El Conjuro (2013). 

El elenco responde de manera favorable y a pesar de que por momentos tienen que lidiar con situaciones poco elaboradas de guión o ser presos de los artesanales recursos del director, no se puede negar el buen clima de suspenso que mantiene la tensión a lo largo de toda la duración de la película. Clímax logrado aprovechado al máximo por un grupo de jóvenes e ignotos actores que se encuentra respaldado por los correctos aportes de Danny Glover y Mònica Potter.


Clip - trailer:


lunes, 9 de diciembre de 2013

HOLLYWOOD - EL EXORCISMO DE EMILY ROSE (The Exorcism of Emily Rose, 2005) de Scott Derrickson



   



CREER O NO CREER, ESA ES LA CUESTIÒN


* * * 
BUENA



Emily Rose deja el protegido ambiente de su hogar rural para ir a la universidad sin la menor sospecha de lo que le espera. Una noche, sola en su dormitorio, sufre la primera "alucinación" y pérdida de conocimiento aterradoras. Puesto que los ataques son cada vez más frecuentes e intensos, Emily, católica devota, decide someterse a un exorcismo dirigido por el cura de su parroquia, el padre Richard Moore. Al morir la joven durante el aterrador exorcismo, acusan al sacerdote de homicidio negligente. 

Erin Bruner, una sobresaliente abogada defensora, acepta de mala gana representar al Padre Moore a cambio de la seguridad de un contrato de sociedad con su bufete de abogados. A medida que el juicio avanza, el cinismo y ateísmo de Erin se tambalean debido a la fe inquebrantable del Padre Moore y a los hechos, espeluznantes e inexplicables, que rodean el caso.

Con semejante titulo, por demás sugestivo, no es muy difícil que venga a la mente la brillante "El Exorcista" de William Friedkin, con su terror desmedido y macabro. Es que aquel film ìcono del gènero a comienzo de los '70 marcò una etapa y casi condenò al fracaso a todas las obras posteriores que quisieron imitarla o continuarla. Pero la comparación en este caso no vale, porque lo que veremos es un drama judicial con elementos de terror mas contenidos en el haber imaginario que en la realidad. 

Mas allá de cierta confusión de gènero y gustos, es probable que el rumbo del film desencante un tanto a la franja de adolescentes consumidores de este tipo de espectáculos, pero ciertamente -razones de taquilla aparte- nos encontramos frente a una película atrapante e inteligente en su planteo de confrontar la religión versus la ciencia. El guión, que adapta libremente un caso de exorcismo ocurrido en un pueblo alemán en 1974 transpone a la pantalla el conflicto de intersecciones entre lo factico de la ciencia y la fe de la religión y su confrontación en admitir o no como legitima la pràctica de experiencias rituales para contrarrestar las posesiones de la protagonista.

Scott Derrickson se encarga de revivir dichas posesiones diabòlicas mediante flashbacks, mientras el juicio por negligencia se desarrolla en un interesante juego que combina el drama judicial y el terror de corte religioso. Si bien los limites entre fe y ciencia miden sus fuerzas en medio del juicio, los elementos de terror incluidos en el film -que vale decir aportan algo de originalidad y no se reiteran en lo ya visto- pueden llegar a por momentos empañar el panorama del relato. Por lo cual se piensa que un guión dramático tan potente como este sumado a su carga violenta de horror hubiera corrido mejor destino en otras manos que no sean las del inexperto realizador que no consigue unir las piezas de estos interrogantes a lo largo de todo el film de manera màs uniforme. 

En cambio resulta una destacable virtud la notable estilización visual para mediante la fotografía y el montaje manejar símbolos bíblicos y aspectos dogmàticos apreciables al lenguaje del gènero y que logra atrapar tanto en la corte como fuera de ella. Sin embargo los efectos especiales muchas veces no son ni demasiados artificiosos ni espectaculares en detrimento del terror provocado. 

Sin embargo, buena parte de la suerte del film reside en el valor actoral de sus intèrpretes, en quienes reside muchas veces el vaivén emocional de la historia o el empuje dramático necesario en momentos claves. Para esto, un trío de protagonistas brillantes encabezan el reparto: Tom Wilkinson como el sacerdote acusado luce muy sólido en una personificación acertada de su papel, Laura Linney logra hacer lucir todo su despliegue histriónico para dar vida a una abogada agnóstica y ambiciosa, mientras que Campbell Scott retratara con firmeza a un duro y hostil fiscal. Jennifer Carpenter se convierte en una autentica revelación como la joven poseída en un rol del que sale airosa con una actuación arriesgada y desenvuelta. 

"El Exorcismo de Emily Rose" se rodea de un gran elenco para un film interesante de ser pensado desde su punto de vista reflexivo que le escapa al común de películas de terror que sin pena ni gloria pasan por la cartelera. Sin ser una gran obra del gènero, y con el peso de "El Exorcista" sobre sus espaldas, consigue diferenciarse del resto de un gènero ultratransitado.


Clip - trailer:

 

 

jueves, 5 de diciembre de 2013

DIRECTORES - JOHN CASSAVETES (1929-1989)








MANUAL DE CINE INDEPENDIENTE
PARA ILUSTRAR LA ESENCIA HUMANA



Director y actor estadounidense, se le considera un pionero del cine independiente de su país. Hijo de un hombre de negocios de origen griego, se inició en el mundo de la interpretación como alumno del New York Academy of Dramatic Arts, donde estudió dirección escénica y declamación y se graduó en 1950. Actor de teatro en sus primeros años de actividad artística, participó por vez primera en una película en 1951. Se trataba de Fourteen Hours, en la que realizaba un pequeño papel como extra.


Sus primeros éxitos como actor le llegaron de la pequeña pantalla; participó en diversos dramas televisivos, en los que se especializó en la interpretación de jóvenes delincuentes. Esta experiencia televisiva la trasladó en 1955 al filme The Night Holds Terror, historia del secuestro de una familia por parte de un grupo de delincuentes de poca monta; y luego a Crime in the Streets y Donde la ciudad termina.

A finales de la década de 1950 fue protagonista principal de la serie televisiva Johnny Staccato, que le reportó fama y el dinero suficiente para invertirlo en la producción de su primera realización cinematográfica, Shadows, con la que iniciaba una curiosa carrera como director independiente y experimental. Esta película se rodó en 16 mm, con un exiguo presupuesto y con los alumnos de un seminario de interpretación que el propio Cassavetes estaba impartiendo en Bariety Art Studio, el centro de enseñanza que había fundado.


Shadows -una obra que se va desarrollando sobre la marcha y que se financia con aportaciones minoritarias diversas junto con la participación del equipo técnico- refleja, con dureza y sensibilidad, los problemas racistas que sufre, en la ciudad de Nueva York, una familia de color compuesta por tres hermanos: un cantante de un club nocturno (Hugh Hurd), un delincuente (Ben Carruthers) y una adolescente (Lelia Goldoni).


Esta película, que obtuvo un gran éxito, supuso el inicio de la llamada Escuela de Nueva York y permitió a Cassavetes ser contratado por la Paramount. Sin embargo, en su paso por Hollywood rodó tan sólo dos películas, de las que acabó bastante insatisfecho: Too Late Blues, protagonizada por un músico de jazz en decadencia por su afición al alcohol, y Ángeles sin paraíso, que abordaba el problema de los niños deficientes mentales y contaba con la participación de Judy Garland, Burt Lancaster y Gena Rowlands (su esposa en la vida real, que iniciaba de esta manera una asidua colaboración artística con su marido).


Desavenencias con el productor de este filme, Stanley Kramer, le obligaron a abandonar la dirección, y durante varios años Cassavetes no volvió a ser tentado por la realización, dedicándose a su labor como intérprete. En su dilatada trayectoria artística intervino, entre otras, en Código del hampa, de Don Siegel, Doce del patíbulo, de Robert Aldrich -donde interpretaba a uno de los doce convictos enviados a una difícil misión tras las líneas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial- y La semilla del diablo, de Roman Polanski, donde encarnaba a un actor que vende a su mujer (Mia Farrow) para que el diablo pueda tener descendencia entre los hombres.


Estos trabajos "alimenticios" le facilitaron la suficiente solidez económica para emprender, con Faces, otra nueva etapa como director independiente tras su mala experiencia bajo contrato con la Paramount. Faces, que en un principio duraba más de seis horas y tras arduas labores de montaje quedó reducida a 129 minutos, pretendía reflejar la vida estadounidense en los barrios residenciales de clase acomodada.

Sus principales personajes eran un matrimonio en crisis (Lynn Marlin y John Marley), una prostituta (de nuevo Gena Rowlands) y un gigoló (Seymour Cassel, otro actor habitual de Cassavetes), a través de los cuales el director, con un estilo muy personal -entre la ficción y el documental- y la calculada improvisación de los actores, hablaba de la soledad, los problemas de pareja, las frustraciones sexuales y la mediocridad de la clase burguesa.


Tras Maridos, dirigió Así habla el amor (1971), comedia dramática, muy sugerente e irónica, sobre la relación entre la empleada de un museo (Gena Rowlands) y el trabajador de unos aparcamientos. Desde un planteamiento muy escénico, se produce un encuentro entre Minni y Moskowitz -los personajes principales procedentes de niveles sociales y culturales diferentes-, en el que, junto con el deseo de llenar sus respectivas soledades, se produce un rechazo inexplicable -fruto de esas barreras que siempre existen entre las personas- que les lleva a vivir más lejos que cerca el uno del otro.


En 1974, con Una mujer bajo la influencia, recuperaba el particularísimo estilo desarrollado en Faces para contar los problemas psicológicos de una madre de clase baja (otra vez Gena Rowlands, en esta ocasión en el papel de esposa de Peter Falk). En los siguientes años, Cassavetes alternó su participación como actor en películas como La furia, de Brian de Palma, y Objetivo: Patton, de John Hough, con la realización de sus filmes más maduros, donde prosigue su compromiso con el ser humano, mostrando los sentimientos y sufrimientos de personas cotidianas con problemas cotidianos. En The Killing of a Chinese Bookie se centra en el propietario de un club nocturno; en Opening Night, en una actriz al fin de su carrera, y en Gloria, su filme más conocido, en una mujer solitaria (Gena Rowlands) que se ve obligada a proteger la vida de un niño perseguido por la Mafia, a costa de coraje y valentía, rasgos que hasta entonces esta mujer desconocía poseer.

Cierra su carrera como director con dos comedias de diferente interés, Corrientes de amor y Un hombre en apuros. Aunque en las dos continúa siendo fiel a su estilo más personal, es en la primera en la que se encuentra su desbordante expresividad. Corrientes de amor habla de la ausencia de amor en las personas y cómo éstas reaccionan ante esa situación. Para ello se centra en la vida de un escritor que traslada a su obra la “noche” de la ciudad. Las experiencias que narra son vividas por él mismo. Su aparente estabilidad está reforzada por su apatía ante una relación duradera. Este encuentro entre los dos es el que permite a Cassavetes profundizar en su interior, abandonando cualquier recurso accesorio que no revierta en la intensidad de la historia, muy creíble gracias a la calidad de sus intérpretes principales (Gena Rowlands y John Cassavetes).



En general la obra de Cassavetes se mueve en torno al hombre, sus conflictos personales y las relaciones que establece con los demás y con su entorno. Son problemas de identificación, de comunicación tanto individual como colectiva. Son historias que se escapan de lo convencional, personajes que pisan el suelo, que viven sus crisis, que salen adelante de las mismas o acaban con su propia destrucción personal. En sus películas no hay nada gratuito; se proponen apuntes arriesgados sobre el hombre y la sociedad, más allá de la simpleza de los planteamientos de Hollywood, con una mirada crítica y no exenta de tristeza.

La dificultad temática abordada por Cassavetes -todo un francotirador- hace que su obra resulte muy personal y diferente a la que realizaron cualquiera de sus coetáneos. Establecer cualquier paralelismo está de más, pues aunque vivieran la experiencia de un cine independiente neoyorkino, él coqueteó con la televisión y con los grandes Estudios, lo que rompía -en aquellas fechas- con ciertos principios de marginalidad. Sus películas sufrieron diversos recortes y problemas de cara a la distribución, pero también obtuvieron importantes reconocimientos en festivales internacionales como San Sebastián (Una mujer bajo la influencia), Venecia (Shadows, Faces, Gloria) y Berlín (Corrientes de amor).


Cassavetes también desarrolló su carrera como actor, participando en películas como Doce del patíbulo (1967), por la que fue candidato al Premio de la Academia al mejor actor de reparto, y La semilla del diablo (también intitulada, en otros países hispanohablantes, como El bebé de Rosemary) (1968), de Roman Polanski. Otras películas destacadas en su carrera interpretativa fueron The Killers (1964), de Don Siegel, y The Fury (1978). En la siguiente década hizo tres películas destacadas: Gloria (1980), Love Streams (1984) y, la que sería su última película, Big Trouble (1986).

Trabajando como actor conocería a sus amigos Peter Falk, Seymour Cassel y la que sería su esposa, Gena Rowlands. Papeles de delincuentes y psicóticos eran los que normalmente interpretaba, pero en condiciones pobres y un presupuesto escaso sería lo necesario para abordar su propia filmografía. John elegía trabajar con su gente cercana, y sus amigos generalmente formaban parte de su producción. 

Los que participaban en su grupo de trabajo deberían revelar la intimidad de su ser.  Sus filmes comprenden rupturas, miedos, confusiones y equivocaciones contados con su mirada tan íntima. La parte que él mas amaba era la del rodaje, y en ese momento plasmaba y exploraba a fondo sus mas personales obsesiones. Realista y humanístico, ahondaba en la persona y el tema del amor en sus diversas facetas. Generalmente rodaba en las calles, improvisando a veces las conversaciones. No le llevaba mucho tiempo escribir un guion -normalmente uans 3 semanas- y sus historias eran fruto de charlas con gente: sus filmes son como parte de la vida. Suele malinterpretarse el papel de la improvisación en las películas de Cassavetes. Sus obras –con excepción de la primera versión de Shadows – tenían un sólido guion. Sin embargo Cassavetes permitía a sus actores llevar sus propias interpretaciones de los personajes a la escena. La escena en general estaba escrita, pero la actuación obviamente no y allí el factor imporvisación cobrara un rol fundamental. Al respecto, Cassavetes también era receptivo a la hora de tomar una nueva dirección actoral, si el intérprete así se lo sugería.

Le gustaba los lugares diminutos (un placard, un baño) para emotivos diálogos. Uno de los elementos importantes en sus películas era la música, el jazz, blues y la música negra en general le otorgaron intimidad y espíritu intelectual a las escenas. Fue el cineasta independiente por excelencia, lucho contra el "stablishment" hollywoodense. Cassavetes prescindió de recursos, en varias ocasiones realizó rodajes en su casa donde los actores leían el guión sin actuar, proponiendo ellos mismos cambios en los diálogos, logrando así que los personajes fueran los actores mismos naturalmente. Lograba una autenticidad muy fuerte. Su mujer, Gena Rowlands trabajó mucho con John pero en los films la relacion era de director con actriz, eran los dos muy independientes y profesionales.


Cassavetes murió de cirrosis hepática en 1989, a los 59 años. Sus restos se encuentran en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles, California.



Filmografía selecta


Como director



    Shadows (1959)

    Too Late Blues (1961)

    Ángeles sin paraíso (1963)

    Faces (1968)

    Maridos (1970)

    Así habla el amor (1971)

    Una mujer bajo la influencia (1974)

    El asesinato de un corredor de apuestas chino (1976)

    Opening Night (1977)

    Gloria (1980)

    Love Streams (1984)

    Big Trouble (1986)



Como actor



    Edge of the City (1957)

    Saddle the Wind (1958)

    The Killers (1964)

    Doce del patíbulo (1967)

    La semilla del diablo (1968)

    Maridos (1970)

    Two-Minute Warning (1976)

    Mikey and Nicky (1976)

    The Fury (1978)

    Whose Life Is It Anyway? (1981)

    Tempest (1982)




Premios


Óscar


Año       Categoría               Película                        Resultado

1974      Mejor Director          Una mujer bajo la influencia    Nominado

1968      Mejor Guion Original    Faces                           Nominado

1967      Mejor Actor de Reparto  Doce del patíbulo               Nominado


Globos de Oro


Año       Categoría            Película                          Resultado

1974      Mejor Director      Una mujer bajo la influencia       Nominado

1974      Mejor Guion         Una mujer bajo la influencia       Nominado

1970      Mejor Guion         Husbands                           Nominado

1967      Actor de Reparto    Doce del patíbulo                  Nominado